El Congo, origen de la pandemia del sida

Raúl Romar García
R. Romar REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

Mapa VIH

Un estudio, que cuenta con participación viguesa, asegura que la propagación de enfermedad se inició en Kinsasa y se expandió por los avances en el transporte y por las profesionales del sexo

02 may 2019 . Actualizado a las 20:57 h.

La ciencia ha desvelado la historia escondida del virus del sida. El mundo conoció la enfermedad en 1981 cuando aparecieron en Estados Unidos, vía Tahití, los primeros contagiados de una infección que aún no tenía nombre y que desde entonces se ha convertido en la gran pandemia mundial, con cerca de 40 millones de muertes hasta el momento. Pero la historia del VIH-1, el tipo de virus principal que ha dado origen a la actual epidemia, comenzó mucho antes. Lo hizo en 1920 en Kinsasa, la por aquel entonces capital del Zaire y ahora de la República Democrática del Congo. A partir de ahí comenzó una expansión por África durante sesenta años, primero lenta y después muy rápida, antes de dar el salto a Estados Unidos y luego al mundo. Este recorrido ha sido trazado a partir de una amplia colección de secuencias genéticas de los virus VIH-1 del grupo M, del que forman parte la mayoría de los infectados, descifradas por un equipo internacional coordinado por la Universidad de Oxford y el Instituto Rega de Bélgica, en el que han participado investigadores de la Universidade de Vigo.

La importancia del estudio no solo radica en delimitar el origen de la pandemia, sino en conocer cómo fue su expansión. Y aquí es donde han saltado las sorpresas. A diferencia de otros virus, como el de la gripe A, su extensión no se debió a un intercambio de material genético mediante recombinación que aumentase su poder infectivo. «No fue un proceso adaptativo del propio virus», explica David Posada, director del departamento de Filogenómica de la Universidade de Vigo y uno de los autores de una investigación que publica Science.

Sexo y jeringuillas usadas

Kinsasa fue el foco principal de la transmisión temprana del HIV-1, pero el número de contagios siguió un ritmo lento durante cuarenta años, similar al del propio crecimiento de la población humana en la zona, y con una propagación ligada a las redes fluvial y ferroviaria. Sin embargo, todo cambió a partir de 1960.