Indiana Jones es una mujer

El estudio «Descubriendo los arqueólogos de Europa» rompe el cliché y revela que los hombres son hoy minoría en una profesión sacudida por la crisis

Especialistas trabajando en una excavación arqueológica de Ellis County, en Italy (Texas).
Especialistas trabajando en una excavación arqueológica de Ellis County, en Italy (Texas).

santiago / la voz

Indiana Jones ha dejado de ser un hombre. El intrépido antropólogo creado por George Lucas se ha convertido en un cliché desfasado, al menos en el continente europeo, tal y como destacó ayer Kenneth Aitchison, coordinador del proyecto de investigación Descubriendo a los arqueólogos de Europa (conocido como DISCO). Si hubiera una quinta entrega de la exitosa saga cinematográfica Harrison Ford debería ceder el papel a una mujer treintañera. Este es el perfil que domina en una profesión seriamente sacudida por la crisis, según revela el estudio presentado ayer por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

La investigación transnacional, en la que han participado 23 entidades de 21 países de Europa, ha constatado que la crisis tuvo un gran impacto sobre la pérdida de empleo en el sector de la arqueología. En España desaparecieron en los últimos cuatro años el 42 % de las empresas y se destruyeron el 66 % de los puestos de trabajo. Aunque no es el caso más acuciante. En Irlanda, por ejemplo, el 75 % de los profesionales perdieron su trabajo.

Son dos casos que evidencian «el clarísimo vínculo entre el mercado de la construcción y la arqueología», afirmó Aitchison, quien calcula que en el conjunto de Europa solo quedan hoy entre 32.000 y 33.000 arqueólogos. La mayoría cuenta con una alta cualificación, aunque sus sueldos están por debajo del de otros trabajadores de su nivel.

La precarización laboral no se escapa al caso español. Si bien existe una cualificación ligeramente menor en comparación con la media europea, los sueldos «no se corresponden con la el elevado nivel formativo de los trabajadores», incidió Rocío Varela-Pousa, quien desgranó las cifras nacionales estudiadas or el Instituto de Ciencias del Patrimonio (Incipit) de Santiago. Además, el 52 % de los Doctores Jones españoles son empleados temporales y cuatro de cada diez han de sacarle largo partido sus fedoras -el característico sombrero del arqueólogo de ficción-, ya que cobran menos de 15.000 euros anuales. Rara vez verán en la vida real un Indy con algún tipo de discapacidad o extranjero, porque solo el 0,37 % de los profesionales contratados en España pertenecen al primer grupo y el 4 % al segundo.

¿Y quién paga al Indiana Jones nacional? «La Administración Pública y las empresas relacionadas con la construcción eran los principales clientes de las empresas de arqueología. Ahora lo siguen siendo, aunque con una cuota menor, pero irrumpe con fuerza un nuevo cliente: agentes sociales no vinculados a entidades públicas ni colectivos privados», señaló Felipe Criado, director del Incipit.

Con todo, y a pesar de la evidente precarización de la actividad, el estudio detecta alguna luz al final del túnel por la que podrían escapar los Indys europeos de la piedra rodante de la crisis. «Hay cierta expansión en el campo de la arqueología», aseguró Aitchison. Y en España las empresas están aventurándose a la innovación no tecnológica. En cualquier caso, el futuro de la arqueología va a estar en manos de mujeres.

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