Déjate bigote

Los más osados aprovecharon el movimiento solidario Movember y recuperaron el «hit» facial del siglo XX. El camino ya está abierto. Te lo cuenta YES, la revista gallega de Gente, Creatividad y Tendencias


La Voz

Malos tiempos para los que sufren principios de alopecia. Porque ahora, después de una temporada de ayuno capilar, lo que nos gusta son los pelos. Otra vez. En el principio hubo un anuncio, que, aunque bien podría ser el caso, nada tenía que ver con productos milagrosos para mimar el vello facial y lucir mentón leonino. Proclamaba las bondades de un buscador de hoteles. Trivago y su modelo sueco en el ascensor y su virilidad hecha barba fueron la semilla de una revolución estética que ya empieza a renquear. Que en las calles ya no se vean hombres con labios significa que el grito se apaga. Exhausta de tal popularización, la tendencia comienza a ponerse otro traje. Y se repliega hasta el bigote, un mostacho que, tras cuarenta años de letargo, retorna para limpiar su nombre y deshacerse de la mala fama que dictadores y delincuentes le granjearon.

La cosa es que sí, de momento los mal llamados hipsters que presumen de una mullida mata de pelo abrazando su mandíbula son mayoría. Pero los que coquetean con la idea del mostacho tampoco son pocos. Se dividen en dos tipos: los adeptos a la religión barbuda que no se atreven a afeitarse íntegramente y prefieren reducir poco a poco su carga de vello facial y los que, de la nada, se dejan asilvestrado el espacio entre labio y nariz. Y todos le deben su valor a Movember, el popular movimiento solidario que cada noviembre anima a los varones a dejarse bigote como gesto de concienciación sobre la salud masculina.

La tendencia ya está en marcha. Tres de cada diez hombres que entran en la barbería Hermin's, inaugurada hace solo unos meses en la calle de los Olmos de A Coruña, salen presumiendo de bigote. Y aunque su responsable, María López, reconoce que la barba sigue siendo la opción predilecta, algunos clientes ya se atreven con mostachos Dalí, matas imperiales e incluso bigotes estrechos, a los años 20, tipo Errol Flynn. Por las calles empiezan a intuirse, sin embargo, opciones más osadas, como el estilo mexicano que se descuelga por ambas comisuras, el americano, más recto, o el afeitado de guardia civil, cubriendo el labio superior.

¡A la barbería!

Estos nuevos bigotudos, que se miran en iconos como Redford, Newman, el McConaughey de Dallas Buyers Club o el Brad Pitt de Malditos Bastardos, reclaman una estética que les abrace. Es aquí donde se encuadra esta nueva idea de barbería importada de las grandes capitales. ?Decidimos poner en marcha Hermin?s porque el cliente demandaba un concepto acorde a un estilo de vida?, explica María. Más salón que peluquería, con guiños a la década de los 40 y una escogida decoración, incita a asomar la cabeza para saber qué se cuece en este singular local en el que un caballero, sentado frente al espejo, con espuma en la cara y toalla sobre los hombros, sujeta una copa en la mano mientras le rasuran el perfil.

Porque afeitarse ya no responde a una necesidad práctica. Es un personalísimo ejercicio que requiere pericia, incluso maestría, amoldado al estilo del susodicho. «El bigote estrecho casa con la elegancia, con el pelo corto, raya al lado marcada y gomina, mientras que el mostacho más poblado suele acompañarse de un corte largo por arriba, tupé y rasurado lateral», aventuran desde Hermin´s. ¿Y nunca con melena larga?. Es delicado el labio coronado. En primer lugar, hay que dejar al pelo crecer a su libre albedrío, sin desgraciarlo en un arranque manostijeras casero; y en segundo, decidir qué tipo de mostacho adornará cara y personalidad. Pero aún queda un largo trecho de cuidados una vez que se da el primer paso. Cada 20 días habrá que regresar a retocárselo y, entre estos ajustes, arreglarlo, lavarlo y cepillarlo a diario. Es varonil, respira confianza en uno mismo y a los hombres más poderosos del mundo se les recuerda con él. Pero nadie dijo que fuera fácil. Los términos medios nunca lo son. En lo arriesgado está la gracia.

Tipos de bigote

1 Americano: Ultralimpio y bien delimitado en sus esquinas, que pueden sobresalir un poco de sus comisuras

2 Mexicano: Icónico del sur de EE. UU., es un bigote poblado, que rebosa opr los laterales y cae hacia abajo

3 Inglés: Fino y con una pequeña separación en el medio. continúa hacia los costados en punta

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