Los peligros y los mitos de la «droga caníbal»

Los expertos han negado que entre los efectos se encuentre el instinto animal, sin embargo sí que señalan la agresividad que provoca esta sustancia

La joven que fue hospitalizada en Muxía después de atacar a mordiscos a varias personas
La joven que fue hospitalizada en Muxía después de atacar a mordiscos a varias personas

El violento episodio que protagonizó una joven de A Laracha, quien tuvo que ser ingresada después de atacar a mordiscos a varias personas en la romería de Nosa Señora da Virxe da Barca de Muxía, ha hecho saltar todas las alarmas. Infinidad de comentarios han apuntado directamente a la posibilidad de que la muchacha estuviera bajo los efectos de la mediática Metilendioxipirovalerona (MDPV), popularmente conocida como «droga caníbal». Golpes, empujones e incluso los sospechosos mordiscos. La violencia con la que actuaba la joven fue la principal razón que llevó a muchos de los testigos a pensar que la peligrosa droga había llegado al territorio gallego.

Sin embargo, numerosos expertos inciden en que los efectos de la Metilendioxipirovalerona no llevan a los consumidores a tener episodios de canibalismo. Desde Energy Control, el programa de análisis de drogas de la ONG Asociación Bienestar y Desarrollo (ABD), explican que entre los consumidores de esta sustancia que ellos mismos han atendido en los últimos años, nunca han detectado comportamiento caníbal o instinto animal.

El mito nació hace dos años, cuando un joven veinteañero estadounidense se comió el 75 % de la cara de un vagabundo de Miami, por lo que tuvo que ser abatido por la Policía. Sin embargo, un estudio de Energy Control asegura que los resultados de la autopsia del atacante descartaron la presencia de la sustancia.

Vendida a través de internet como sales de baño, los efectos de esta droga de diseño pueden llegar a alargarse hasta durante siete días. Paranoias, instintos suicidas, psicosis, pérdida de sentido del cuerpo (hasta tal punto de no notar dolores tan fuertes como las roturas), náuseas, taquicardia, agresividad e incluso sensación de que todas las personas de alrededor pretenden atacar al consumidor; la única forma de acabar con la agonía es esperar a que los efectos se pasen solos o intentar contrarrestarlos con fármacos como el valium.

Dicen los expertos que el MPDV afecta concretamente a dos sustancias. La alteración de la primera, la noradrenalima, provoca un aumento de la temperatura del cuerpo (lo que explica que muchos de los que la consumen acaben desnudándose), además de acelerar el corazón y la respiración. La otra sustancia alterada es la dopamina, causante de la esquizofrenia, alucinaciones y paranoias.

Similar a la cocaína sintética, la MDPV no puede ser detectada por los perros antidroga o por pruebas normales de orina, y suele ser revelada a través de muestras de cabello.

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