Tus chanclas viejas tienen mucho arte

El colectivo de surferos Skeleton Sea recoge residuos y los transforma en espectaculares esculturas. Te lo cuenta «YES», la revista gallega de Gente, Creatividad y Tendencias


La idea de tomar residuos y reutilizarlos no resulta especialmente singular. Que ese nuevo objeto salido de lo que, en principio, iba a terminar en la basura sea algo artístico, tampoco. Sin embargo, lograr los resultados del colectivo Skeleton Sea ya obliga a levantar la ceja y situarlos más allá de la anécdota. Sus esculturas emergen tan redondas a los ojos del espectador y su mensaje tan sólido que logran su doble cometido: generar placer estético e incitar al replanteamiento ético.

La próxima semana se podrán ver varias de esas piezas en A Coruña dentro del Festival Marea Alta, que se celebra entre el 16 y el 21 de septiembre. Allí el portugués João Parrinha, el alemán Xandi Kreuzeder y el español Luis de Dios Mellado expondrán parte de esa obra hecha a base de desechos encontrados en las playas. Como surfistas, estaban hartos de toparse chanclas abandonadas en los arenales, trozos de madera flotando en el mar y artilugios de metal criando óxido bajo el sol. Y se pusieron a recogerlos todos, hasta acumular el material suficiente como plantearse la pregunta: ¿y ahora qué hacemos?

La respuesta fue clara: transforma toda la basura en esculturas de potente impacto visual en la que condensar toda esa mezcolanza de pasión por el deporte, conciencia ecológica y activismo social. Algunas de ellas cuentan con localización fija. Como el enorme delfín cuya piel está elaborada con las etiquetas y tetra briks de los envases de bebibas y comidas que se ha instalado en Setubal, Portugal. O un bonito muerto dentro de un ataud hecho con latas, que descansa en Kochel, Alemania. Y también el pez gigante realizado con chancletas de colores, que ha quedado anclado en Fuerteventura.

Otras, sin embargo, se desplazan de ciudad en ciudad al modo de una denuncia itinerante con envoltorio artístico. En A Coruña se podrán ver durante el tiempo que dura el festival en Palexco. Además, sus protagonistas darán una serie de charlas sobre su labor y sus objetivos. Y se prevé un encuentro con surferos locales para intercambiar puntos de vistas y contagiar su sensibilidad medioambiental.

Pensárselo dos veces

En sus instalaciones anteriores, informaban lo que tardaba cada residuo en eliminarse. Desde los 100 años de una lata de refresco a los 1.000 de una de las chanclas que pueblan sus obras. Obtenidas en playas de todo el mundo, componen un suerte collage internacional que deja claro que la contaminación se extiende en todos los confines. Sin embargo, el continente más deficiente en este sentido es África. Muchos de los residuros vienen de allí. Ahora llegan a Galicia. Esperan impresionar lo suficiente como para que la próxima vez nos lo pensemos más de una vez antes de dejar nuestra basura en el océano.

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