En Galicia, el deporte olímpico es el «cóbrameami»
Tu dinero aquí no vale. A la hora de pagar, las costumbres van por barrios.
La Voz
El otro día me fui a tomar unas cañas y al llegar a casa creía que me había fracturado dos costillas y tenía una luxación en el hombro. En un arranque de galleguidad me dio por pagar a mí. Y claro. Ya saben. Tuve que echar un combate de cóbrameami. El cóbrameami debería ser incluido en los Juegos Olímpicos como deporte de lucha extrema. El cóbrameami se compone de pelea a muerte y contorsionismo. El cóbrameami tiene como objetivo que el pobre del camarero del garito en cuestión escoja tus billetes antes que los de los demás. El cóbrameami no tiene reglas, pero sí tradiciones muy arraigadas. Todo combate de cóbrameami comienza con una frase ritual: «Deja, que pago yo». Con eso se caldea el ambiente y los luchadores se vienen arriba. La siguiente fase es la del «tu dinero aquí no vale», a lo que hay que contestar, «me parece mal». Y ya en el clímax del combate, hay que empujar muy fuerte en la barra mientras le insistes al camarero -que es una especie de punchingball del cóbrameami y pone un poco cara de susto, pero es todo teatro porque el camarero sabe muy bien cómo funciona el cóbrameami- que como no coja tu dinero «no vuelvo». Ahí, amenazando ya, poniéndonos agresivos, dándolo todo para poder pagar. Así, coleguis, es como se pagan las cañas, las copas, los vermús y hasta las medias en la mercería en Galicia. Aquí somos mucho del cóbrameami, todos somos auténticos aloitadores de pagar en los bares.
Pero, claro. Es identidad galaica. En otros mundos, no son tanto del cóbrameami. Son de otros métodos. Atención. Aquí aviso. Todo esto es basado en la experiencia personal. Luego no me acusen de racismo y cosas así, que van por el mal camino. No me hagan un Gara con Ocho apellidos vascos. No hay que enfadarse, y el que crea que se va a enfadar que pare de leer ahora y se dedique a otra cosa, que a mí no me gusta que la gente se incomode. Ahí va. Pues vamos a empezar con los vascos.
A rondas
Hubo ahí una temporada que estuve emigrada y me daba mucho por ir al País Vasco. Y allí lo tienen todo mucho más organizado. Porque para pagar las chiquitas y los zuritos, se va a rondas. Esto bien cuando en el grupo son cuatro o cinco, pero la cosa se te empieza a ir de las manos cuando se juntan veinte para ir de copas, que puede pasar, ¿eh? Porque obligatoriamente, cada uno tiene que pagar una ronda. Así que imagínense pasar la noche pensando que te vas a tener que beber 20 gintonics. Ah, coleguis, pero los vascos son listos, y cuando ven que la cosa ya es locura -tiene que ser mucha locura, que ya saben, son vascos- pues cambian de método. Y el método es el mítico bote. ¿Qué es el bote? El bote es que tú pones 20 euros al principio de la tarde o de la noche, que los guarda el compañero que es más persona humana y no lo va a perder ni nada y es capaz de ver si le dan bien las vueltas. Y de ahí se va pagando, pagando, pagando hasta que se te acaba el bote y entonces llega la duda existencial: ¿paramos -suele ser la opción más responsable- o ponemos otros 20 y seguimos -esta es laque se escoge, pobres de nosotros-? Y así siempre. Y si hay resaca, otro bote y a tirar palante.
Luego está el sistema de cada uno paga lo suyo, que es una cosa que es muy justa, sí, pero que los de aquí y los vascos pues no lo entendemos mucho, no me pregunten por qué. Pero cuando estuve emigrada en Cataluña pues se veía mucho, la verdad. Allí no hacen nada el cóbrameami, y una vez que lo intenté, recién llegada y todavía inocente, me miraron un poco raro. Así que tuve que adaptarme y hacer eso de que cada uno paga lo suyo -no vean lo que aprendí de matemáticas esa temporada, de echar las cuentas de lo que tenía que pagar yo y lo que llevaba el resto- pero echaba de menos el cóbrameami.
Y luego, pues está la opción que ni fu ni fa, entre el bote, las rondas, el cóbrameami y el cadaunolosuyo. Es lo de pagar a pachas, amos, dividir la cuenta a partes iguales. Que también se estila. Lo que no, el simpa. Que hombre, yo por estas páginas del YES quiero volver, e irme sin pagar... No sé que me da. ¿Me cobras?