Los padres de Ashya alegan haber actuado por «amor» para impedir que quedase en estado «vegetal»

EFE

SOCIEDAD

Marcelo del Pozo

Han asegurado hoy que la radioterapia que los médicos pretendían aplicarle al niño británico era demasiado «fuerte»

03 sep 2014 . Actualizado a las 18:27 h.

Brett King, el padre del niño británico Ashya King que fue sacado sin consentimiento del hospital londinense en el que estaba ingresado por un tumor cerebral, ha dicho hoy en Sevilla que todo lo que han hecho él y su esposa ha sido «por amor» a su hijo y para que el pequeño no terminara hecho un vegetal.

En el despacho de sus abogados en Sevilla, junto a su mujer y madre del niño, Naghmeh King, Brett ha hablado cinco minutos, en español y en inglés, sin admitir preguntas de los periodistas, para decir que «algo ha fallado en la justicia» de su país, por culpa de la cual su esposa y él han sido «tratados como criminales».

Sin ningún tono de rencor, Brett ha asegurado que los médicos británicos tampoco se han portado bien con ellos ya que les habían avisado en varias ocasiones de que se llevarían el niño a otra clínica para suministrarle un tratamiento menos agresivo.

Con la radioterapia que le aguardaba en el hospital británico del que lo sacaron, ha asegurado Brett, el niño hubiera quedado en estado vegetal, ya que le iban a suministrar el doble de la que soportaría su cerebro.

Los Brett tienen en venta su casa de Casares (Málaga) para poder financiar el tratamiento del pequeño, del que su padre ha asegurado hoy que no será trasladado a la República Checa, para su ingreso en una clínica de ese país, hasta que consigan el dinero necesario.

Esas declaraciones las ha efectuado Brett en la calle, rodeado de periodistas y tras la breve conferencia de prensa celebrada en el despacho de su abogado, literalmente abarrotado de informadores españoles y británicos, 47 personas y once cámaras de televisión en una habitación de unos 17 metros cuadrados.

Los padres han agradecido el apoyo recibido a la prensa y a los Gobiernos de España y Reino Unido y han insistido en que si rechazaron el tratamiento que se les ofreció en su país fue por el bien de su hijo, y que los médicos británicos les dijeron que si no seguían ese tratamiento les quitarían al pequeño.

En ese momento, ha admitido Brett, sintieron «mucho pánico», ya que, ha explicado, les quitarían a su hijo en el momento de su vida que más necesitaba de sus padres y del apoyo y la custodia familiar.