París propone selfies para terminar con los candados del amor

La decisión llega después de que en junio se desprendiera parte de la barandilla del Pont des Arts

A primeros de junio, una barandilla del puente de las Artes de París cedió por el peso de los candados del amor
A primeros de junio, una barandilla del puente de las Artes de París cedió por el peso de los candados del amor

El Ayuntamiento de París puso este lunes en marcha una iniciativa para sustituir por selfies los candados del amor que los turistas colocan en los puentes y que en más de una ocasión han amenazado con su peso su estructura. A primeros de junio, una barandilla del Pont des Arts cedió por el peso de los cerrojos. Solo un par de días después, retiraron 18,5 toneladas de candados de 37 barandillas de la plataforma de la capital francesa por el riesgo que suponían para la estructura.

Los autorretratos que ahora proponen desde el consistorio se pueden publicar en la página web nolovelocks.como en la red social Twitter o Facebook bajo la etiqueta #lovewithoutlocks, en las que se ha dejado claro a los usuarios que los puentes parisinos «no pueden resistir tanto amor». Para contribuir a su difusión, unas pegatinas en esos puentes animan desde este lunes a las parejas a hacerse una foto para inmortalizar su amor en Internet e instaurar así una nueva costumbre que, en sus primeras horas, ha contado con la complicidad de decenas de personas.

El creador de la propuesta de sustituir los «candados del amor» por «selfies» ha sido el concejal de Cultura, Bruno Julliard, quien después del desprendimiento el pasado junio de 2,4 metros de barandilla del Pont des Arts debido al peso de los candados recibió el encargo de la alcaldesa, Anne Hidalgo, de encontrar solución a este problema. Pero la propuesta de las autoridades locales, según avanzan los medios franceses, va más allá y estudia a largo plazo poder cambiar las actuales barandillas por instalaciones que no permitan colgar los candados en ellas.

No se sabe exactamente a qué se debe esta moda, que parece venir de Europa del este y que en París hizo acto de presencia a partir de 2008.

La publicación de Ho voglia di te (Tengo ganas de ti), novela rosa del italiano Federico Moccia cuyos personajes colocaban un cerrojo en el Ponte Milvio de Roma, intensificó una moda que no ha cesado desde entonces.

El Pont des Arts, que cruza el Sena para unir el Museo del Louvre y la Academia Francesa, con 155 metros de entablado en madera, es el más conocido de los que hasta ahora soportaban el peso de los candados, pero el del Arzobispado o la pasarela Léopold-Sedar-Senghor también se suelen ver invadidos de cerraduras. Cada cierto tiempo, la alcaldía se ve obligada a retirarles los cerrojos para no poner en peligro la estabilidad de la estructura, por la que pasan cada día miles de transeúntes.

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