El peligro de hacer un «selfie» desde un rascacielos

Se extiende en Europa la moda del «Skywalking», una actividad que ya se ha cobrado muchas vidas


A mucha gente le cuesta vivir con los pies en el suelo, y parecen sentir un irrefrenable deseo de superar los límites que la gravedad y el sentido común imponen a la mayoría de las personas. En todo el mundo, aunque con especial incidencia en Europa del este, crece un movimiento denominado Skywalking. No se trata de una moda reciente, se lleva practicando desde hace ya unos años, no obstante, la revolución de los selfies en las redes sociales han multiplicado el valor de esta arriesgada práctica.

¿Qué es el Skywalking? Es la actividad que consiste en trepar de forma ilegal, y sin ningún tipo de protección, a los rascacielos más altos y célebres de una ciudad; aunque también se escalan monumentos o estatuas de gran altura. Los temerarios que lo practican acostumbran a inmortalizar sus hazañas con fotos o vídeos que demuestran el reto conseguido.

Pero además hay que tener en cuenta el efecto producido por la moda de los selfies, que da alas a esta peligrosa escalada, ya que cada vez son más los jóvenes -especialmente en Rusia y Ucrania- que se fotografían desde lo alto de un rascacielos, con la única garantía de la suerte y la fuerza del brazo con el que se sujetan, mientras que con otra mano realizan la instantánea que colgarán en las redes sociales para gozo y disfrute de sus seguidores.

Algunos de estos skywalkers se han convertido en verdaderas celebridades en sus países de origen, y tienen a miles de jóvenes expectantes por ver cual será su próximo reto. Entre los más reconocidos «alpinistas urbanos» está el ruso Vadim Mahora, que se ha retratado sobre los tejados de distintas ciudades europeas, incluyendo fotos al borde de los rascacielos de Benidorm o en una de las grúas de la Sagrada Familia de Barcelona.

El ucraniano Mustang Wanted es otro experto en testar su suerte a varios metros de altura, aunque advierte en su página web a todos los jóvenes de que no le imiten y «que no pongan en peligro sus vidas», explicando que el es un profesional que entrena y se prepara para asumir este tipo de riesgos.

Aunque el escalador más popular y mediático en Internet a día de hoy es otro joven ruso, Kirill Oreshkin, que comenzó a practicar el Skywalking con 15 años, y ya se ha ganado en los medios el reconocimiento de ser el «spiderman ruso».

Kirill comenzó a hacerse famoso fuera de su país gracias al famosísimo selfie sobre la estrella de acero que corona la Universidad Estatal de Moscú, que dio la vuelta al mundo y consiguió centrar la atención de muchos medios y personas. Lo que más llama la atención es la aparente tranquilidad que transmite su rostro a más de 240 metros de altura y sin ningún tipo de protección.

Ante el interés suscitado, Kirill publicó en Youtube una breve entrevista en la que explica que su afición por la fotografía y «las perspectivas y colores únicos que solo se aprecian a esas alturas» son su verdadera motivación. Como curiosidad, el «spiderman ruso» comenta que antes de comenzar a practicar el Skywalking, «las alturas me daban miedo, y lo fui perdiendo a medida que hacía fotografías de este tipo». La verdad es que cuesta creer que una persona con vértigo llegue algún día a colgarse con tranquilidad de la cornisa de un rascacielos mientras se saca una foto. Explica también que nunca ha tenido «un accidente grave» realizando esta actividad, a pesar de que la máxima protección que llega a utilizar son unos guantes de escalada.

No obstante, reconoce el peligro de seguir esta moda, sobre todo si careces de entrenamiento. El Skywalking se ha cobrado muchas vidas, y no importa la experiencia o las condiciones físicas, porque un golpe de mala suerte puede acabar con la vida de estos jóvenes temerarios por los suelos.

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