¿Por qué los alumnos españoles no saben comprar tomates?

Los expertos consideran que la igualdad de oportunidades culturales es imprescindible para que los estudiantes mejoren resultados como los del último informe PISA de habilidades financieras


Interpretar facturas, nóminas, seguros y gráficos de cotización de acciones y resolver cuestiones de seguridad bancaria y de economía doméstica (como decidir si conviene comprar tomates al peso o una caja de diez kilos) son algunos de los problemas a los que se enfrentaron los alumnos de última evaluación financiera del informe PISA.

Matemáticas aplicadas a la vida. Entre los ejemplos de preguntas planteadas, se pidió que justificaran por qué el adquirir la caja de tomates resultaba más económico. Según los datos de que disponían, el precio de un kilo era de 2,75 zeds (moneda imaginaria) y una caja costaba 22. Pero a continuación se les pedía que explicaran por qué comprar una caja puede ser una mala decisión para algunas personas, a pesar de que el kilo saldría más barato así (2,2 zeds).

Entre las respuestas correctas se considera que tal vez los tomates podrían estropearse antes de consumirlos, algunos ya podrían venir dañados, el comprador no necesitaba tantos o no tendría para pagar la cantidad de 22 zeds de una vez.

El tipo de evaluación hace dudar sobre si lo que se juzgaba era la formación matemática o la capacidad de llevarla a la práctica, algo bastante difícil para los estudiantes de 15 años que de golpe se vieron obligados a priorizar los gastos domésticos y optar entre contratar la televisión por cable, pagar el alquiler de la casa o comprar muebles de exterior para el caso de unas amigas que viven juntas, llevan solo dos meses trabajando y no tienen ahorros. Difícil teniendo en cuenta que muchos de ellos ni se hacen su propia cama.

En otros casos, debían distinguir entre el sueldo bruto que cobra una empleada y el neto que efectivamente se le ingresa en cuenta o calcular cuántas semanas tardaría otra en ahorrar 600 zeds para irse de vacaciones según lo que gana y gasta. Otro problema planteaba la comparación entre las condiciones de dos préstamos bancarios y cuál de ellos podría suponer una desventaja sobre el otro para el cliente. Sin salir del mundo financiero, se les preguntaba cómo actuar si se recibe un mensaje de correo electrónico que informa de un fallo en el acceso a la banca en Internet y pide introducir las claves de acceso. Lo adecuado es contactar primero con el banco y pedir información sobre el mensaje.

También debían responder cuál es la medida correcta de precaución, entre varias, sobre el número secreto de identificación que comunica el banco para operar con las tarjetas de crédito: memorizarlo. Pura lógica. La pregunta es: ¿se estudia todo eso en clase o es parte del aprendizaje de la vida al que los jóvenes se irán enfrentando?

Otras pruebas consistían en corregir el número de productos e importes de una factura equivocada o señalar qué factores encarecerían la renovación de un seguro de motocicleta, como comprar una nueva de mucha mayor potencia, pintarla de otro color o haber causado dos accidentes anteriormente.

Sin entrar a juzgar la conveniencia del estudio, lo cierto es que a los 15 años un alumno se encuentra en la recta final de su educación obligatoria. Solo un año después tendrá que tomar la gran decisión de seguir formándose o acceder a un empleo. Sin embargo, a esa misma edad, uno de cada seis tiene serias dificultades para resolver estos asuntos de la economía doméstica (cómo manejarse con una tarjeta de crédito o reconocer para qué sirve una factura). Los nuevos resultados de la prueba sobre competencia financiera del Programa Internacional de Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) de la OCDE revelan que, una vez más, España vuelve a estar por debajo de la media de los 18 países que participan en esta prueba

Pocos resultados excelentes El presidente del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE), Luis Sanz, explicó que el problema está en que solo el 3,8 % de los alumnos españoles alcanzaron el nivel de excelencia, mientras que en la OCDE fueron más del doble (9,7 %). También lastra la media de España el alto nivel de repetidores (32 %), que triplica el de la OCDE (12 %)

Diferencia por sexos

El estudio también constata que no existieron diferencias significativas en conocimientos por sexos en España, mientras que otros circunstancias sociales como el país de origen o los estudios de los padres sí tuvieron repercusión en los resultados. El informe revela que en España hay una diferencia de 51 puntos entre los nativos y los inmigrantes, mientras que en la OCDE es de 37. Asimismo, los alumnos con al menos uno de los padres con profesión cualificada obtuvieron 52 puntos más que aquellos cuyos progenitores tienen menor cualificación

Isabel Neira, profesora de la Universidade de Santiago (USC) presidenta de la Asociación de Economía de la Educación y colaboradora en el Informe PISA, valoraba de forma positiva el informe, aunque siempre con una invitación a la reflexión. Para esta experta, un aumento de la cultura traería consigo un mayor rendimiento y, por tanto, más éxito escolar. Esta situación, a su vez, derivaría en «profesionales más productivos que retornarían en mayor medida esas inversiones culturales».

En esta línea, Neira ha defendido que «mejorar la cultura de la que disponen las familias y su implicación en los colegios repercutiría en un aumento de las notas de los estudiantes en pruebas», como las del informe. «El mensaje es claro, la cultura es también productiva en términos económicos y no solo sociales», ha sentenciado la profesora, que cree que favorecer la tenencia de materiales culturales en el hogar contribuiría al «tan soñado cambio de modelo productivo de la economía», ya que este tipo de familias ejercen un papel positivo en la educación.

Votación
5 votos

¿Por qué los alumnos españoles no saben comprar tomates?