Galicia tiende puentes en Malta

El coruñés Héctor Beade es uno de los ingenieros que diseñaron la pasarela del dique de San Telmo, en el Gran Puerto de La Valeta; la estructura metálica se fabricó en Coirós

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m. f.
Redacción / La Voz

Durante la Segunda Guerra Mundial, un buque de guerra destruyó la pasarela que unía el dique de San Telmo con su faro, en La Valeta (Malta). Sus habitantes rechazaron durante decenios su reconstrucción. Pero la historia ha cambiado gracias al proyecto de Héctor Beade. Este coruñés de 37 años estudió en la Escuela de Caminos de A Coruña. Como parte de Arenas & Asociados, empresa con sede en Santander, trabajó en la construcción de este puente en el Gran Puerto de La Valeta. «No es frecuente que una empresa española gane un concurso de este tipo y que además logre la colaboración de empresas locales», explica. Y este no es el único detalle gallego de la obra: La estructura metálica de la pasarela proviene de Emesa, una empresa del municipio coruñés de Coirós. «Malta es un país muy pequeño que tiene que importar siempre los materiales para este tipo de obras. Al ser responsables nosotros también de la obra nos decantamos por Emesa por ser competitiva en precio y calidad».

Patrimonio de la Humanidad

Pese a la popularidad de la que goza el puente ahora, la idea de construirlo fue recibido con escepticismo por los locales. Y no es para menos, ya que esta zona está considerada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. «El hueco que existía entre el dique y la pasarela era un recuerdo de guerra con valor sentimental para los habitantes», dice Héctor, que reconoce que inicialmente su proyecto no caló entre la sociedad maltesa. «Que tuviese aceptación se debe en gran parte por el respeto a la estructura original. Intentamos conservar el espíritu y ser respetuosos con el entorno histórico y lo que representa para lograr el consenso ciudadano». La estructura de acero del puente se combina con la madera de la pasarela en este particular tributo que ha costado dos millones y medio de euros. Es, por tanto, el antiguo esqueleto el que sirvió como inspiración para el nuevo.

Funciona como mirador

Beade explica que «el propio dique es una obra maravillosa de principios del siglo XX y tiene una calidad de ejecución magnífica» y que su proyecto intentó adaptarse en la medida de lo posible a la arquitectura original. «La forma que le hemos dado a la pasarela nueva trata de realzar la geometría del dique, algo que la original no respetaba, con el fin de obtener continuidad visual». Sus 72 metros de longitud no sirven solo para cruzar un tramo que de otra forma solo era accesible en barca. «Uno de los requisitos del proyecto era que tuviese una zona que funcionase como mirador. Decidimos idear un diseño asimétrico, osado estructuralmente, con el fin de que todo el puente funcionase como mirador. Es un lugar único para observar el Gran Puerto».

El puente es uno de los siete finalistas seleccionados para los prestigiosos premios Footbridge de este año. El ganador del galardón se conocerá a finales de julio. Mientras, Héctor trabaja en otros proyectos, entre ellos un puente que unirá Deusto con Zorrotzaurre, en Bilbao, y otro de alta velocidad en Cáceres.

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