Un dirigente Indio pide a las turistas no usar el bikini para evitar violaciones

El dirigente de Goa, una de las regiones más turísticas, también pide que las mujeres no salgan de noche

Goa ministro

El Gobierno de la India comienza a tener un verdadero problema con los constantes ataques sexuales que sufren los turistas y las mujeres del segundo país más poblado del mundo.

La solución que pretende implantar el Ministro del estado indio de Goa, Sudhin Dhavalikar, consiste en el que las turistas occidentales que visiten una de las regiones más turísticas del país, no utilicen el bikini en la playa ni vayan a discotecas o pubs de noche.

Se trata de un consejo más que de una verdadera solución, y no parece una medida muy beneficiosa o resolutiva para un territorio del país que recibe la mayor parte de sus ingresos del turismo de sol y playa que ofrece su localización en el litoral. A pesar de ser la región menos extensa de la India en cuestión de territorio, sus magníficas playas y su ambiente nocturno son un reclamo fantástico para el turismo en esta antigua colonia portuguesa, cuyas iglesias coloniales están consideradas además Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Pero el incremento de denuncias por violaciones en la India están desestabilizando la prosperidad económica de un lugar que se había ganado la fama de ofrecer tranquilidad y sol durante todo el año para los europeos que buscaban alejarse una temporada del viejo continente. Según la Asociación de Cámaras de Comercio e Industria de la India, el turismo ha caído de manera significativa a partir del año 2012, con un especial descenso del grupo femenino que disminuye sus visitas en un 35%.

Críticas feroces ante la medida

La insinuación del político de que son las mujeres las que «atraen» el acoso sexual con su manera de vestir ha sucitado críticas feroces por parte de varias organizaciones que defienden activamente los derechos de las mujeres.

«Creo que el uso de bikinis debe estar prohibido en las playas. No podemos permitir que haya gente vestida así en lugares públicos» dijo Dhavalikar antes de sugerir que tanpoco deberían salir a la calle de noche.

No contento con eso, el político siguió con sus críticas añadiendo que « las jóvenes ligeras de ropa que visitan los bares dan a entender ideas equivocadas que deben evitarse. Esto puede provocar situaciones que alteran el orden público y dan un mal ejemplo a nuestras hijas y hermanas».

Un drama nacional

Las violaciones y secuestros con fines sexuales se han convertido en un auténtico problema nacional en la India. La imagen de un país pacífico y amable con el turista queda ensombrecido por las numerosas noticias de ataques sexuales de las que se hacen eco los medios de comunicación en todo el mundo.

Una lacra que no captó la atención de la sociedad a escala global hasta que en diciembre del año 2012, una estudiante de fisioterapia de 23 años fue violada por seis hombres en un autobús de Nueva Delhi y posteriormente arrojada del autocar en marcha para terminar muriendo 12 días después a causa de las heridas que le inflingieron.

Esta muerte desató una ola de protestas que reclamaban que su muerte «no fuese en vano», y fue reconocida por todo el país como una auténtica heroína nacional. El suceso provocó que miles de personas salieran a la calle en las principales ciudades del país para reclamar justicia. Era la primera vez que la gente se manifestaba públicamente contra este tipo de ataques, y lograron que la India endureciese las condenas por violación, condenando a cuatro de los autores de la violación a morir en la horca.

Pero parece que la presión social y el endurecimiento legal solo ha servido para que más casos salgan a la luz. En el estado indio de Uttar Pradesh, dos adolescentes de 15 años fueron violadas y posteriormente ahorcadas en un árbol sin que la policía mostrase el mínimo interés por buscar a los culpables, lo que solo aumentó la indignación y frustración popular.

Algunos de estos crímenes contra las mujeres se comenten por motivos que van más allá de la simple perversión de unos enfermos sexuales, en el mismo estado de Uttar Pradesh, una joven fue violada, estrangulada y obligada a beber ácido como castigo por faltar al honor de su familia.

Aunque en enero de este mismo año, se han incrementado las violaciones a turistas; en Delhi, una mujer danesa de 52 años fue violada durante un ataque que duró varias horas, además, una joven de 18 años alemana, que colaboraba en con una ONG en la India, fue asaltada en un tren al sur del país por otro pasajero, lo que refleja los riesgos que supone este problema para las mujeres que visitan el país asiático y el consecuente descenso del turismo.

Insuficiencia legal para atajar el problema

Las organizaciones que denuncian esta escalada de violencia sexual en la India se quejan de la escasa dureza de los castigos contra quienes cometen estos crímenes. La desidia de la policía a la hora de buscar los culpables en determinadas zonas del país o el escaso castigo que se aplica en determinados casos son una muestra del poco respeto que se tiene hacia la integridad de las mujeres en un país que todavía tiene que evolucionar mucho en el marco de la igualdad de géneros.

Esta impasividad de la administración provoca estados de tal impotencia, que una mujer en el estado de Bengala llegó a suicidarse prendiéndose fuego después de que el único castigo impuesto por un tribunal al hombre que la violó, fuese que le pidiese públicamente disculpas. Un castigo rídiculo en comparación con la gravedad del crimen cometido.

Por suerte, la concienciación social contra esta lacra social comienza a presionar a las autoridades. Las manifestaciones provocadas a a raíz de la muerte de la joven atacada sexualmente en el autobús de Delhi, no han cesado, y cada vez más organizaciones defensoras de los derechos humanos y de las mujeres denuncian la inseguridad que sufre el género femenino por todo el país.

Como respuesta a dichas protestas, y como gesto inicial de compromiso con la causa, el Gobierno de la India endureció las penas impuestas a los acusados por este tipo de actos el año pasado. Aunque las nuevas medidas fueron aprobadas, en la votación solo participaron un tercio de los diputados, lo que muestra el escaso interés de una administración machista por mejorar la situación de sus ciudadanas.

La medida aumentó de 7 a 20 años de cárcel las condenas por violación -siendo la máxima condena la cadena perpetua- y contempla también la pena de muerte en caso de que la víctima muera o quede en estado vegetativo tras el ataque. Además penaliza el acoso sexual, que antes no era considerado un delito, que ahora conlleva penas de entre tres y siete años de prisión.

De todos modos, la implantación de esta ley no es todo lo efectiva que debería, ya que no penaliza las violaciones dentro del matrimonio y exhime a los militares que cometan violaciones de ser juzgados por lo civil.

Queda todavía mucho camino en la lucha en la India por que las mujeres sean tratadas con respeto y puedan vivir con seguridad dentro de una sociedad patriarcal.

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