Pasos hacia el «páncreas artificial»

Sara Carreira Piñeiro
sara carreira REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

<span lang= es-es >A cargo del Sergas</span>. Las bombas de insulina están en el catálogo de productos del Sergas, y pueden ir muy bien para la gente joven. Sin embargo, España está a la cola en la instalación de estos dispositivos que irán evolucionando hasta el «páncreas artificial». A la izquierda, César Palerm, investigador mexicano-español que trabaja en California y que es uno de los mayores expertos del mundo en bombas de insulina; estuvo en Galicia invitado por los endocrinos.
A cargo del Sergas. Las bombas de insulina están en el catálogo de productos del Sergas, y pueden ir muy bien para la gente joven. Sin embargo, España está a la cola en la instalación de estos dispositivos que irán evolucionando hasta el «páncreas artificial». A la izquierda, César Palerm, investigador mexicano-español que trabaja en California y que es uno de los mayores expertos del mundo en bombas de insulina; estuvo en Galicia invitado por los endocrinos. kopaálvaro ballesteros

La idea de que una máquina sustituya al órgano que la diabetes anula es un mito, pero se fragua una revolución gracias a las bombas de insulina

29 jun 2014 . Actualizado a las 12:24 h.

«Implantar un verdadero páncreas artificial, un dispositivo en el cuerpo que gestione la creación de insulina y del que uno se olvide por completo es un mito, algo para lo que todavía faltan muchísimos años». Así de categórico se muestra César Palerm, investigador mexicano-español (sus abuelos salieron exiliados de Ibiza después de la Guerra Civil), que desde la empresa Medtronic California está detrás del diseño de las bombas de insulina de última generación. Palerm, uno de los mayores conocedores del páncreas artificial en el mundo, estuvo este fin de semana en Santiago invitado por la Sociedade Galega de Endocrinoloxía e Nutrición (SGENM), y recordó que aunque la situación actual para los diabéticos es mucho mejor que hace 15 años, se avecinan nuevos avances.

¿Qué es lo más habitual en España?

En España, lo normal para un diabético insulinodependiente es medirse el nivel de glucosa varias veces al día -con unas tiras reactivas y un pequeño pinchazo en el dedo- e inyectarse en función de este dato la dosis de insulina que precisa. Algunas veces se pone una dosis basal, es decir, una única vez que se va liberando a lo largo de 24 horas, pero siempre al mismo ritmo, no se adapta a los cambios que suceden a lo largo del día (comer, hacer ejercicio, descansar...). Otra forma, muy cómoda, es con las llamadas plumas o bolígrafos, que incorporan una aguja muy fina que se aplica bajo la piel. Es un sistema eficaz pero con inconvenientes, empezando por el precio, pero sobre todo por el tiempo que requieren -las que hacen efecto en diez minutos solo duran de dos o tres horas, y las que duran más, tardan media hora en ofrecer resultados-.

¿Qué son las bombas de insulina?

En Estados Unidos una forma normal de dotarse de insulina es mediante una bomba externa de perfusión continua de insulina subcutánea. Es un aparato más pequeño que un móvil con una carga de insulina que va conectado con un catéter al cuerpo y que libera el medicamento según una pauta marcada por el médico. En España, aunque se calcula que el 20 % de los diabéticos de tipo 1 podría beneficiarse con este sistema, lo usa menos del 4 % de los pacientes, lo que sitúa a nuestro país como penúltimo de toda Europa occidental. Galicia, además, está ligeramente por debajo, con un 3 % de pacientes que tienen la bomba, a pesar de que sería una forma muy eficaz de controlar a algunos diabéticos, como los jóvenes. El motivo es fundamentalmente por falta de formación e información, porque el coste lo cubre en Galicia el Sergas. El funcionamiento es relativamente sencillo, ya que el paciente y el médico establecen una pauta sobre la cantidad de insulina más conveniente y con ella programan el sistema. Puede ser, por ejemplo, 1 unidad de insulina por hora de 9 a 16 horas; de 16 a 22 horas, que se aumente a 1,2 unidades; y de 22 a 9, otra cantidad de insulina. Incluso el paciente puede cambiar la pauta cada día en función de la actividad prevista o de la comida que ingiera.