El papa viaja a Tierra Santa para escenificar la reconciliación cristiana

Íñigo Domínguez COLPISA / ROMA

SOCIEDAD

MUHAMMAD HAMED

Bergoglio festeja el 50.º aniversario del abrazo de Pablo VI y el patriarca ortodoxo, en una región tensa en que palestinos e israelíes pugnan por sacarle rédito político

24 may 2014 . Actualizado a las 15:33 h.

Jorge Mario Bergoglio ya estuvo una vez en Tierra Santa en 1973, pero fue una experiencia rara, aunque significativa. Pasó dos días en Galilea, pero al llegar a Jerusalén estalló la guerra del Yom Kippur. La embajada argentina le aconsejó no salir del hotel y se pasó dos días en el American Colony leyendo la biblia. Regresa hoy como papa y pretende que sea un viaje «estrictamente religioso», pero no podrá aislarse como entonces del rompecabezas político de la zona. Es evidente que este periplo por tres países en otros tantos días, con 14 discursos en italiano, está repleto de momentos intensos, y también de obstáculos y trampas, con la pretensión de cada parte de usar políticamente su imagen. El papa es consciente de ello y ya ha tomado sus decisiones. Entre ellas, rechazar una vez más el coche blindado.

El gran objetivo de Francisco es, en realidad, conmemorar la visita de Pablo VI a la región en 1964, el primer viaje de un pontífice al extranjero, que incluyó el histórico abrazo al patriarca ortodoxo de Constantinopla, Atenágoras, cabeza visible de esta confesión, tras mil años de cisma. Francisco quiere celebrar esos 50 años y se abrazará también con el actual patriarca, Bartolomé I. Para él es el momento clave del viaje, en aras de la reconciliación de los cristianos.

El primer problema es el propio itinerario. Fijar la agenda ha exigido reuniones agotadoras con atención a los matices. Un detalle importante es que, por primera vez, la Santa Sede habla de «Estado Palestino», desde que fue admitido como observador en la ONU en el 2012. Empezando su recorrido por Jordania, evita tener que elegir a quién da prioridad, si a palestinos o israelíes. Para los primeros es un éxito que vaya primero a Cisjordania, aunque les indigna que no acuda a Jerusalén Este.