Estafas y curaciones sorprendentes de cáncer en el juicio por el bio-bac

Uno de los veinte testigos explicó que su mujer, aquejada de un cáncer, empeoró y murió al empezar a tomar este producto


El bio-bac ha sido considerado hoy en el Juzgado de lo Penal número 18 de Madrid como «una estafa» por algunos familiares de fallecidos que consumieron el producto y el «milagro» que ha motivado curaciones sorprendentes de cáncer por algunos consumidores.

Más de una veintena de testigos han prestado declaración en la cuarta sesión del juicio a cuatro acusados, por delitos contra la salud pública y los consumidores, por elaborar y vender al público el bio-bac como un medicamento para prevenir y tratar enfermedades como cáncer, sida, hepatitis o enfermedades degenerativas.

Uno de los testigos propuestos por la fiscalía, Jaime Martorell, ha explicado, por videoconferencia desde Barcelona, que su mujer, aquejada de un cáncer, empeoró y murió, desde que comenzó a tomar el producto que le vendieron como «unas enzimas que se comían las células cancerosas».

«Yo sabía que era una estafa», ha afirmado Martorell, quien ha relatado que cuando su mujer le comunicó a su oncóloga que estaba tomando el bio-bac, la doctora cogió la botella, la tiró contra la pared y le dijo que eso era «una porquería».

Cuando el estado de salud de su mujer empeoró, en la empresa distribuidora del bio-bac, le aconsejaron que subiera la dosis del producto, que le costaba 10.000 pesetas cada semana, y que tomara unas cápsulas de vinagre de manzana, ha indicado Martorell.

Por videoconferencia desde Vigo, otra testigo propuesta por el ministerio público Natividad Álvarez ha manifestado que su hija consumió el bio-bac durante más de un año hasta que falleció, después de que le diagnosticaran un cáncer mortal, que solamente se podía tratar con radioterapia.

Álvarez ha asegurado que un médico naturista le recomendó que su hija tomara el producto y que dejara el tratamiento convencional, pero ella se negó a que su hija abandonara la radioterapia.

Durante la sesión, Natividad Morgado, una testigo propuesta por la defensa del principal acusado, ha expuesto que, a su marido, aquejado de tumores en los riñones y en los pulmones, le dieron una esperanza de vida de tres a seis meses, pero logró mantenerse con vida ocho años y medio gracias al producto.

«No sé si ha sido un milagro o el bio-bac», ha señalado Morgado, quien ha precisado que, dos meses después de tomarlo, el cáncer se paralizó y su marido tuvo una calidad de vida «excelente» hasta que falleció.

Otra testigo de la defensa Ramona Huertas ha declarado que consumió el bio-bac, después de someterse a un tratamiento de quimioterapia por un cáncer de mama y una metástasis.

«Yo puedo decir que estoy curada gracias al bio-bac», ha asegurado Huertas, tras apuntar que los médicos le habían dado dos meses de vida cuando dejó el tratamiento de quimioterapia y comenzó a tomar el bio-bac, con el que se sintió «mejor» y, a los seis meses, el tumor quedó necrosado.

En la sesión, el doctor Avelino Gutiérrez, que fue jefe del Servicio de Microbiología del Hospital de La Paz, ha calificado de «arbitraria» la decisión administrativa de no autorizar los ensayos clínicos de un producto para el tratamiento de la artrosis, que es el origen del bio-bac.

En calidad de testigo de la defensa, Gutiérrez ha citado, entre las propiedades de este producto, fabricado a partir de bacterias, la estimulación del sistema inmunológico y la destrucción de células tumorales.

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