La clave no son las horas de Matemáticas, es su enseñanza

Expertos abogan por trasladar la metodología de la educación infantil a primaria y sobre todo a secundaria, dando más libertad a los centros

Emilio Veiga, Antón Costa, Manuel Corredoira, Pepe Facal y Carmen Pomar: todos creen que la educación de hoy es mejor que la de hace 30 años.
Emilio Veiga, Antón Costa, Manuel Corredoira, Pepe Facal y Carmen Pomar: todos creen que la educación de hoy es mejor que la de hace 30 años.

santiago / la voz

En pocos días la Xunta dará a conocer el nuevo horario escolar de los niños gallegos, que incluirá ligeras modificaciones de la mano de la Lomce. Sin datos concretos, Educación reconoce un aumento de la carga lectiva de Matemáticas, ya que el informe Pisa reflejó un peligroso estancamiento en ese terreno. Pero inevitablemente surgen las dudas: ¿Se arregla solo con aumentar las horas de clase, cuando un programa no lectivo, como el de bibliotecas, supuso un incremento de 13 puntos en comprensión lectora en ese mismo informe Pisa? ¿La organización de los cursos por asignaturas es un método eficaz? ¿Qué materias deben cursar los gallegos? Para responder a estas cuestiones, La Voz de Galicia convocó esta semana en Santiago a cinco expertos, que concluyeron que las asignaturas pueden ser unas u otras, pero lo malo es que sean compartimentos estancos que se sigan enseñando con clases magistrales sin aprovechar el potencial que cada alumno tiene.

Los profesionales convocados por La Voz para esta ocasión fueron: Manuel Corredoira, director xeral de Educación de la Xunta; Antón Costa, profesor de la USC y uno de los fundadores del movimiento de renovación pedagógica Nova Escola Galega; Pepe Facal, profesor de secundaria en el IES Lamas de Abade, en Santiago, defensor de una metodología menos encorsetada; Emilio Veiga, profesor y director del CEIP San Francisco Javier, de A Coruña; y Carmen Pomar, psicóloga y profesora de la USC especialista en alumnos de altas capacidades.

La ley es permisiva

A pesar del diferente perfil de los participantes, todos se mostraron de acuerdo en tres grandes asuntos: primero, las asignaturas en secundaria deben interconectarse (en primaria lo hacen porque las materias académicas tienen un único profesor), y así se puede aplicar la música a matemáticas o el arte para estudiar lengua, por ejemplo; lo segundo es que tal vez no importe tanto qué enseñar ni cuánto tiempo sino el modo de hacerlo, y por eso la física puede pasar de pesadilla a diversión en según qué clases; y finalmente, que los centros deben tener autonomía para adaptar su planteamiento educativo a la realidad del entorno, ya que no se pueden aplicar con precisión matemática modelos que funcionan en otros lugares.

Esta tríada de objetivos se puede acometer ya, con o sin Lomce -que comenzará a aplicarse en septiembre-. Del primero, Pepe Facal cuestionó por qué no se fomenta desde la Xunta una agrupación por áreas en secundaria, a lo que Manuel Corredoira recordó que «a Administración facilita o encaixe dun traballo máis coordinado». Carmen Pomar puso el ejemplo del IES de Melide, donde comparten proyecto asignaturas de letras, ciencias y artes, algo que beneficia a todos los alumnos, y de hecho ese instituto destaca por el número de estudiantes a los que se les han detectado altas capacidades.

Del segundo asunto, la metodología, Corredoira recordó que a día de hoy existe mucha libertad: «O libro de texto é un apoio, una axuda, pero nunca unha obriga» para el maestro. Pepe Facal reconoció que él en primero de la ESO no hace exámenes, sino que controla los ejercicios en clase, y Antón Costa consideró que «a ampliación das horas de matemáticas pode ser interesante, claro, pero o é máis a implicación do profesorado», y en ese sentido teme que «a Lomce poida ser un risco porque está moi atenta ós contidos», y no a una forma de enseñarlos más transversal. Emilio Veiga, que comenzó su carrera en educación infantil dejó claro que «a mellor educación se da en infantil», cuando los niños disfrutan más en el colegio, la enseñanza es más creativa y pegada de la actualidad, y esa filosofía «mantense no primeiro ciclo de primaria», como apuntó Corredoira, para desaparecer poco a poco con la llegada de los exámenes.

Muy relacionado con lo anterior es el último punto de acuerdo, la libertad de acción del centro. La LOE ya la contempla, y la Lomce intenta potenciarla. Emilio Veiga, desde su experiencia como director -aunque él siempre alude al trabajo como equipo directivo, más allá del de una sola persona-, abordó el asunto de la formación de profesores dentro del propio centro: «Temos que axustar a formación ós intereses do centro, para satisfacer as súas propias necesidades». Pepe Facal apoyó la idea porque a día de hoy «muchas veces los cursos se hacen sin interés, solo para conseguir puntos para los sexenios». Y Carmen Pomar recordó que todo depende de lo que se ofrece, y Talento 3.0, el curso para potenciar las capacidades de los alumnos, que acaba de organizar la Barrié, «está totalmente desbordado de peticiones».

Un director de un colegio de primaria; un profesor de un instituto; un director xeral de la Administración educativa; una profesora universitaria experta en motivación, detección de talentos y altas capacidades; y finalmente otro profesor universitario especialista en políticas educativas y fundador de un movimiento de renovación pedagógica. Perfiles muy diferentes que empiezan a debatir confrontando y terminan dándose cuenta que están más de acuerdo que en desacuerdo.

Emilio veiga

Satisfacción y formación. No es cuestión de dinero, dijo Veiga. «Antes tiñamos menos e funcionabamos de marabilla». No negó que el dinero ayude, pero apuntó un elemento clave que podría aplicarse a cualquier otro sector de la sociedad, el reconocimiento por el trabajo bien hecho, tanto de los compañeros como de entornos más amplios, como puede ser la Administración educativa. «Esa satisfacción é fundamental, a rendabilidade e a implicación son situacións que reforzan». No olvidó Emilio la formación, y que se realice en centros de trabajo para lograr un sentimiento de grupo en el colectivo de profesores en aras de la mejora del proyecto educativo.

Antón Costa

Tutores y familias. Recordó Antón la figura del tutor, no suficientemente reconocida y valorada: «A función titorial é clave na secundaria, porque creo que na primaria se leva mellor, pero hai que coidadala e hai que favorecela. Debe ser un factor de calidade». Otra pata imprescindible en la educación son las familias. Los cambios de la sociedad y el mayor número de hogares desestructurados obligan a un esfuerzo mayor por parte de profesores y padres, ya que deben remar en la misma dirección. «Hai tantos cambios sociais e de valores que dificilmente o profesorado está preparado, pero hai que gastar enerxías niso. Non se trata de abrir itinerarios para os rapaces de 15 anos, porque nalgúns casos solucionarase con iso, pero noutros non», apuntó este profesor universitario, quien también incide mucho en la implicación del profesorado, y en motivar y reconocer a los docentes.

Carmen Pomar

Diversidad y motivación. Su contacto con padres, alumnos y profesores la convierten en un termómetro casi exacto de la situación de las aulas. «O axente educativo máis importante, a familia, non ten nada que ver con vinte anos antes». La corresponsabilidad entre escuela y familia ha cambiado, «e a responsabilidade educativa que descansa nas familias e nos centros xa non se reparte como antes», lamentó, hasta el punto de que en algunos casos el único agente educativo acaba siendo la escuela. Añadió otro factor para enriquecer la escuela, la multidisciplinariedad y el cambio de metodología, clases de lengua en el gimnasio, cine para las ciencias, música para las matemáticas... Todo es posible si hay implicación y ganas. Y no se olvidó Carmen de potenciar al tutor y a los orientadores. «En secundaria a motivación dun rapaz cambia moito en función de se ten empatía co titor, ás veces é o punto de apoio fundamental».

Pepe Facal

Replantear la comprensividad. Aportó el punto de vista más diferente del grupo. Sostuvo Facal que hay que repensar la comprensividad que impulsó la Logse, que parte de la idea de que los niños van a ser cada vez mejores y el ansia de conocimiento aumentará con la edad, «porque uno tiene que asumir que un niño no quiera estudiar más. Hay niños que no quieren, y otros que desgraciadamente no valen; a esos no puedes dejarlos atrás». Insistió en dar la mejor formación posible en estos casos, «porque de lo contrario iríamos en contra de la equidad».

Manuel Corredoira

Formación y autonomía. Recordó el director xeral que ningún sistema educativo es mejor «que o conxunto de profesores», por lo que la formación de este colectivo es fundamental. La inicial -la carrera-, y la continua, adaptándose a los cambios sociales y de metodología. De hecho, la formación en el propio centro de trabajo está cada vez más extendida «para potenciar a autonomía, e que os propios docentes dirixan a súa autoformación», dice. No se olvida Corredoira de la interrelación con las familias. «Temos que loitar, porque os alumnos de hoxe son os adultos de mañá». Al igual que los otros participantes en el debate, coincide en que la sociedad delega cada vez más en la escuela, «a educación pode contribuir na parte que pode, e a sociedade cada vez pretende delegar máis no centro educativo».

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