Cambio de hora: La noche del sábado al domingo, a las dos serán las tres

Los relojes se adelantan una hora la madrugada de todos los últimos domingos de marzo


Redacción

El próximo sábado de noche los relojes se adelantarán una hora: a las dos serán las tres. En realidad, ya será domingo. El cambio de hora de verano tendrá lugar la madrugada del domingo 30 de marzo. Dormiremos una hora menos (o disfrutaremos de la vida nocturna un poco menos este sábado) y al día siguiente anochecerá más tarde. A las ocho seguirá siendo de día.

El cambio de hora de este fin de semana anticipa la llegada de los meses más luminosos de todo el año. A finales de diciembre los días empezaron a crecer, ganándole terreno a la oscuridad. Y seguirán haciéndolo hasta la madrugada del 23 al 24 de junio, la noche más corta de todo el año. Pero la realidad es que este ajuste horario de verano responde más a cuestiones económicas y biológicas, que lúdicas. Los relojes no se adelantan este domingo para poder disfrutar más del día, sino para que los biorritmos estén más regulados -hacer coincidir la actividad diaria con las horas de luz- y, sobre todo, para ahorrar energía.

El nuevo horario supondrá apróximadamente un ahorro de un 5 % de energía. Según estimaciones del Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético (IDAE), este ahorro energético equivale a unos 300 millones de euros De estos 300, 90 millones corresponderían al potencial de los hogares, lo que supone un ahorro de 6 euros por hogar y otros 210 millones de euros restantes se ahorrarían en los edificios del sector terciario y en la industria. El IDAE estima que para alcanzar este potencial de ahorro es indispensable llevar a cabo un comportamiento responsable en el hogar a la hora de prescindir de la iluminación artificial cuando no es necesaria y usar tecnologías de ahorro en iluminación -fotocélulas o sensores de luz que apagan o regulan la iluminación artificial en función de la luz natural- en edificios del sector terciario y en industrias.

El cambio de hora, obligatorio en los Veintisiete estados miembros de la Unión Europea, responde a la Directiva Comunitaria 2000/84/ CE. Se puso en marcha durante la Primera Guerra Mundial para ahorrar carbón, pero hasta 1974 no empezó a generalizarse. Con la primera crisis del petróleo, algunos países, entre ellos España, decidieron adelantar los relojes para aprovechar mejor la luz del sol y gastar menos electricidad en iluminación.

En 1981, el cambio de hora empezó a aplicarse oficialmente como directiva y desde enero del 2001, este ajuste se aplica con carácter indefinido. A pesar de contar con no pocos detractores, la UE considera que esta medida contribuye al buen funcionamiento de determinados sectores como el de los transportes y el de las comunicaciones, asi como de otras ramas de la industria que requieren una programación estable a largo plazo.

Añadir horas de luz natural a las tardes beneficia al comercio y a la práctica deportiva, y disminuye los accidentes de tráfico, pero también puede generar problemas en sectores, como la agricultura, que dependen del tiempo de exposición a la luz solar. Los efectos sobre la salud y la incidencia del crimen del cambio de hora tampoco están muy claros. Es una realidad que los ajustes horarios dificultan la percepción del tiempo y pueden causar problemas de sueño y trastocar agendas. Muchos sistemas informáticos son capaces de ajustar automáticamente sus relojes, pero también registran errores con el salto horario.

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