El papa a los obispos españoles: «Nadie puede quedar excluido»

Íñigo Domínguez ROMA / COLPISA

SOCIEDAD

OSSERVATORE ROMANO

«Sé que tienen asamblea plenaria. ¡Pues nada, que se diviertan!», dijo

04 mar 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

El papa pronunció ayer el primer discurso dirigido expresamente a la Iglesia española, cuyos 83 obispos estaban ayer ante él con motivo de la visita ad limina, el paso por la Santa Sede que realizan periódicamente. Había cierta expectación porque llegaba en vísperas de la inminente sucesión del arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela. La asamblea de la Conferencia Episcopal se reúne la próxima semana para elegir a su nuevo líder. Rouco, presidente de 1999 a 2005 y de nuevo desde 2011, ha marcado una época en la Iglesia española, pero es hora de pasar página, y en un estilo completamente distinto más acorde al nuevo pontificado. Francisco no dijo nada del asunto, pero al final, en tono coloquial y como de pasada, les comentó: «Sé que tienen asamblea plenaria, ¿la semana próxima, verdad? ¡Pues nada, que se diviertan!». Hubo una carcajada general de distensión que terminó en aplausos.

Fue un modo sutil de tocar la cuestión, que en realidad es el gran tema de fondo que está sobre la mesa. En el respeto de la autonomía de la conferencia episcopal de cada país, que además preconiza como papa, Bergoglio mantuvo la distancia con un discurso sin estridencias. Pero puestos a buscar entre líneas, se puede leer una llamada a la «renovación espiritual y misionera» y a inclinarse hacia la misericordia y esa Iglesia abierta que pide el papa, en detrimento de una más inflexible y de gesto mustio que tan bien ha representado Rouco.

El papa recordó que «nadie puede quedar excluido de la viña del Señor», y animó «a escuchar a todos de corazón a corazón, con ternura y misericordia, y a buscar lo que verdaderamente une y sirve a la mutua edificación». Llamó a los obispos a ser pastores de sus fieles, «y también de los que no lo son, o lo han olvidado».