Con Irene estudió la carrera Laura Cunha, otra joven de desbordante creatividad, que la ha canalizado hacia su mercería, Miquinho, un espacio para la imaginación ubicado en el número 26 de la calle Manuel Belando, en Ferrol. Nació más como un espacio creativo que como una tienda al uso, pero al ser una de las pocas mercerías que todavía permanecen en activo en la ciudad, la balanza se ha inclinado un poco.
Pero sigue manteniendo su espíritu de espacio para dar rienda suelta a las ideas. Todo comenzó cuando su madre se apuntó a una clase de canastilla. Ella decidió que podía aprender a hacerse su propia ropa y desde hace relativamente poco también hace calceta. Se lanzó a la aventura, y además de la tienda física y el espacio para las clases, también vende a través de Internet. Se puede encontrar de todo para llevar a cabo proyectos de costura.
Cursos creativos
Así que en Miquinho se dan clases y son muchas las madres jóvenes que se apuntan para poder vestirse ellas y a sus peques de manera original. Muchas llegan sin tener idea alguna de cómo enhebrar una aguja. El encanto de Miquinho también está en su decoración. Laura hizo un erasmus en Suecia y define su negocio como «retronórdico». La propia palabra lo indica: la decoración con aires del norte impera, pero también los elementos antiguos, como máquinas de coser. Los muebles son de diferentes tipos y la tienda invita a sentarse, sacar las agujas y dar unas vueltas de calceta durante un rato.
Laura es, quizá, la que menos identificada se siente con el estereotipo maleni. «Eu son algo punk», remacha entre risas. «Odio os cupcakes e a pastelería de cores», y tiende más «ao rollo ecolóxico». Y es que «non me considero unha persoa moi naíf», un rasgo que se suele atribuir a las malenis. De hecho, cree que la ñoñez puede llegar a empalagar, y mucho, si no se aplica con mesura. Eso sí, con el asunto malenístico lo que sí tiene claro es que hay que conseguir que «a xente perda os prexuízos. Por coser non se é menos moderna».
Lo cierto es que en el mundo de las manualidades «hai xente moi diferente», y buena prueba de ello es la propia Laura y su mercería creativa no cumplen a rajatabla el estereotipo maleni, además de que dan cabida a muchos perfiles diferentes.
Pero no solo de costura vive Miquinho. Para hoy mismo está previsto un taller de scrapbooking, que no es más que un libro de recortes, que es el súmum del movimiento maleni. Los que participen realizarán un miniálbum y aprenderán las técnicas y el vocabulario básico. Serán las chicas de Nuvole las encargadas de impartir el taller, que tienen su tienda en la calle San Agustín, en A Coruña.