¿Está anticuado el fonendoscopio?

Gurús de la medicina dicen que el estetoscopio está obsoleto; en Galicia hay debate sobre su eficacia, pero se sigue considerando imprescindible


redacción / la voz

Dos profesores de la prestigiosa escuela de medicina Mount Sinai, de Nueva York, Jagat Narula (editor a su vez de la revista Global Heart) y Bret Nelson, creen que el fonendoscopio, ese elemento que diferencia a médicos de enfermeros en las series de televisión, está abocado al olvido. Asumen ambos que los nuevos ecopocket, ecógrafos poco más grandes que móviles, convierten al centenario sistema de tubos con campana y membrana que amplía el sonido en una antigualla. ¿Es eso cierto? ¿La tecnología hará caer en el olvido al vistoso fonendo?

En Galicia el debate comienza a plantearse, como apunta José Ramón González Juanatey, jefe de cardiología del CHUS y catedrático en Santiago, quien lo considera «muy interesante». El especialista acepta las dudas de sus colegas norteamericanos sobre si sede enseñar a los médicos jóvenes a manejar un fonendoscopio, pero él ya se ha decantado: «La información que da el fonendo es impresionante. Es una aproximación al paciente muy útil y a coste cero». Esto lo hace «insustituible en la formación de cualquier médico» y él reconoce que lo usa a diario con todos sus pacientes. ¿Por qué? Porque «forma parte de la evaluación global del enfermo», que muchas veces tiene varias patologías asociadas. Eso no quiere decir que Juanatey no se ayude de la tecnología de ultrasonidos de que dispone, obviamente, pero asume que los nuevos sistemas no jubilarán al más básico.

Si el cardiólogo piensa así, ¿qué opina un neumólogo? Héctor Verea, que fue jefe de servicio en el Chuac hasta su reciente jubilación, considera imprescindible el uso del fonendo. «Hay un campo de la vía aérea -explica- en el que la ecografía es incierta, por no decir ciega: los sonidos del pulmón no se dibujan». Tanto es así que en algunas patologías se obtiene más información de una auscultación que de una espirometría, que resulta una prueba infinitamente más cara y molesta para el enfermo. Claro que Verea recuerda con humor que «realmente, un fonendo es una chorradita, porque en última instancia valdría con la oreja», como se hacía antes. Lo que cree este especialista de dilatada experiencia es que «la innovación tiene que ser bienvenida», como la tendencia de «llevar ecógrafos portátiles a los países en desarrollo en vez de enormes máquinas de rayos X para diagnosticar las pulmonías», pero «es una insensatez dejar de mano los principios y conocimientos de los pioneros».

Para otros especialistas, en cambio, el fonendo es un buen sistema de aproximación al paciente pero no lo es tanto en el diagnóstico. Ángeles Castro, internista experta en hepatitis C del Chuac, pertenece a este grupo: «El estetoscopio es para el médico el oído, y por tanto es como las manos o la vista, un elemento básico para el contacto con el paciente», pero a la hora de diagnosticar, cree que los especialistas sí usan otras pruebas.

Castro Iglesias tiene en cuenta que un especialista recibe a un paciente con una historia clínica ya realizada -«los médicos de primaria ya han volcado en el sistema todos los datos»- y en muchas ocasiones «ni siquiera tendrías que hablar» con el enfermo. Obviamente, sí se hace (el doctor House es un personaje ficticio). Ángeles Castro aboga por el equilibrio: «Yo llevo siempre el fonendo conmigo y me parece muy radical que se diga que va a desaparecer, pero sí es cierto que está obsoleto para hacer un diagnóstico completo y detallado». Eso sí, Castro es firme defensora de que los médicos en formación sepan manejar este aparato: «Todo médico debe saber oír y palpar a un paciente».

Teresa Martínez Ramonde, responsable de endocrinología del Chuac, comparte esa opinión, y aunque entiende que «hay cosas que se quedan obsoletas», otras lo hacen «solo porque lo permitimos», y teme que el fonendo esté entre ellas: «Las nuevas generaciones se centran en la tecnología, y debemos enseñarles a oír y palpar al paciente», la principal labor de un médico.

«Principal herramienta»

Lo mismo piensa Rosendo Bugarín, claro que lo suyo es la medicina de primer nivel, la del centro de salud rural. Este facultativo está ahora destinado a funciones burocráticas, pero es un firme defensor del estetoscopio. «Es la principal herramienta de un médico», asegura. Acepta que «una radiografía discrimina mejor una neumonía», pero para eso un médico tiene que decidir que algo suena raro en el pecho del paciente: «Las nuevas tecnologías ayudan para diagnósticos más certeros, pero no necesariamente lo nuevo retira a lo antiguo. Pasó con los tac, que se decía que iban a eliminar las radiografías, y hemos visto que no, que se siguen haciendo muchas».

Todo lo anterior se resume en el cardiólogo madrileño Pedro Zarco. Este especialista, que murió en el 2003, publicó en los sesenta Exploración clínica del corazón, y tenía fama de ser uno de los mejores diagnosticadores del país con el fonendo como única herramienta. Padre de la cardiología española, con los años fue un firme defensor de las nuevas técnicas diagnósticas, desde las ecografías al cateterismo o la genética, pero nunca dejó de oír a sus pacientes.

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