El avispón gallego frena la expansión de la avispa asesina

La especie invasora se abrió camino en A Mariña por la vía férrea de Feve

Nido de avispa asiática en Sabarís.
Nido de avispa asiática en Sabarís.

redacción / la voz

Es una lucha de titanes, pero por ahora es el púgil gallego el que parece más fuerte. «O que estamos vendo é que a vespa velutina, a avespa asiática que ataca ás abellas, se larga en canto ve chegar a Vespa crabro, que é o avispón que temos aquí en Galicia e co que compite polo territorio», asegura Ester Ordóñez, veterinaria de la Agrupación Apícola de Galicia (AAG).

Por eso es «importantísimo», remarca, que la gente tenga muy clara la diferencia entre las dos especies, «porque estamos vendo casos en que se retiran niños da nosa, e é importante deixalos para que a invasora non campe ás súas anchas».

El problema es que hay bastante confusión con el tema de las avispas. La asiática es un avispón de unos 35 milímetros de longitud, pero es que la Vespa crabro, la autóctona, es otro avispón «aínda máis grande que a especie invasora [unos 40 milímetros]», precisa Ordóñez. Y no tiene nada que ver con nuestra avispa común, mucho más pequeña (de 8 a 10 milímetros), cuyo nombre científico es Paravespula vulgaris.

Es el avispón gallego el que intimida a la avispa asiática, otro avispón. Con todo, los investigadores observan un paulatino asentamiento en la comunidad de la variedad invasora, que entró a Galicia por Burela en septiembre del 2012. Unos meses más tarde llegó también a la zona de Sabarís. Desde entonces se han retirado 16 nidos. Ocho en A Mariña lucense y ocho en el sur de Pontevedra. «E estamos estudando dous de Lugo e A A Pobra do Brollón, pero aínda non os temos confirmados», detalla Ordóñez, que avanza que, si fuesen de avispa asiática, supondría un paso importante en su expansión por Galicia.

Este avispón, asesino de abejas, entró en Europa, procedente de China, por los puertos de Burdeos y Vila Real. En el caso de Francia, llegó en un cargamento de madera, porcelana o caquis. En el de Portugal, de madera. «Expandiuse polas marxes dos ríos e, como é un insecto moi listo, polas vías, aproveitando o propio tren». No es el único caso. A Burela llegó también por barco, «pero nos comentan en A Mariña que os niños aparecen seguindo o trazado de Feve».

El gran peligro de la avispa asiática es que entre las especies de las que se alimenta está la abeja. «A pode acometer facilmente cando volve cargada de polen e cansa, pero o que non estamos a ver aquí polo de agora son ataques ás colmeas». Pero sí presión, subraya la veterinaria de la AAG: «Non entran, pero tampouco deixan saír ás abellas, e así as debilitan, non collen reservas e poden ter problemas para superar o inverno».

Para impedir la entrada al panal, las abejas forman un tapiz con sus propios cuerpos. Si se cuela alguna avispa la rodean y baten las alas a su alrededor para subir la temperatura. «A partires de 45 grados, a avespa morre», explica Ordóñez. Las abejas aguantan hasta 50 grados.

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