El papa va hasta la «periferia» a buscar a sus primeros cardenales

Francisco premia el trabajo en las parroquias más pobres y resta peso a Europa en el próximo cónclave, tal y como querían sus electores


madrid / colpisa

La revolución franciscana continúa. Bergoglio anunció ayer el nombramiento de sus primeros 19 cardenales (16 con derecho a voto, es decir, menores de 80 años) y sorprendió al mundo al descubrirse que la mayoría de ellos procederán de países emergentes o directamente pobres. Hay un español, el aragonés Fernando Sebastián, arzobispo emérito de Pamplona y Tudela, y fundador de la revista Iglesia Viva, pero por su edad (85 años) el título es solo honorífico. En general, la elección de Francisco buscó reconocer la trayectoria profesional y humana de los obispos.

Descentralización

Al margen de los honores a quienes están a pie de calle -primó el trabajo en la parroquia frente al intelectual-, el papa demostró su interés práctico al dar un mayor protagonismo entre los posibles electores a lo que llama las «periferias del mundo», que son los países olvidados o acuciados por la pobreza. Actualmente, de los 122 cardenales con derecho a elegir papa, hay 75 europeos (29 italianos) frente a 25 americanos, 13 africanos y 12 asiáticos.

En el nuevo consistorio -que como se había anunciado será el 22 de febrero en el Vaticano- Francisco entregará el capelo y el anillo de cardenal a 16 posibles votantes: 5 latinoamericanos (Argentina, Chile, Brasil, Haití y Nicaragua); 6 europeos (cuatro italianos, un alemán y un británico); un norteamericano (Canadá); dos africanos (Costa de Marfil y Burkina Faso); y dos asiáticos (Corea del Sur y Filipinas).

Enterarse por los amigos

Además, siguiendo su política de hacer las cosas de forma diferente, más sencilla, no avisó previamente a los elegidos -habitualmente se les informaba unos días antes a través del nuncio, el embajador papal en el país-, sino que lo anunció directamente, después del Angelus. En ese momento, el nicaragüense Leopoldo José Brenes estaba plácidamente dormido, ya que era madrugada en su país, y tuvo que ser un cura amigo -que de casualidad estaba escuchando la radio- quien lo llamó para darle la noticia, que inicialmente Brenes no se creyó, como es lógico. Pasado el choque inicial, el arzobispo de Managua reconoció que «el santo padre conoce un poquito mi trabajo en la archidiócesis y a nivel centroamericano». Será posiblemente muy parecida a la del obispo carioca, Orani Tempesta, el hombre que invitó a Francisco a una favela y al que la noticia le pilló oficiando una misa en Cruzada San Sebastião, un olvidado bloque de

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