Un senador desata la polémica al darle una carta a Akihito

Rompiço 2.600 años de protocolo para denunciar la situación en que se encuentra la región de Fukushima tras el accidente nuclear

El militante antinuclear, en el momento de entregar la misiva. <span lang= es-es >nogi</span>
El militante antinuclear, en el momento de entregar la misiva. nogi
la voz

La escena era rutinaria. El emperador de Japón, Akihito, y su esposa, Michiko, saludaban a una fila de invitados durante la fiesta otoñal que se celebraba en el Palacio Imperial. Pero la aparente normalidad se transformó en un desafío en toda regla a 2.600 años de protocolo cuando un joven parlamentario entró en acción para entregarle al monarca una carta en la que denunciaba la situación en que se encuentra la región de Fukushima tras el accidente nuclear. Nunca hasta entonces se había visto tal atrevimiento, tal desafío a las normas de una casa real en la que aún hasta hace setenta años el soberano era considerado como un dios. Incluso no se le podía mirar ni a los ojos.

Akihito suavizó las formas de su predecesor, Naruhito, quien renunció a la divinidad tras la derrota de su país en la Segunda Guerra Mundial, pero hasta ahora mantenía la férrea tradición de que nadie podía acercársele o hablarle sin que antes le diera su permiso. Y esto fue lo que hizo el senador independiente Taro Yamamoto, un militante antinuclear de 38 años. Incluso charló brevemente con el emperador, mientras la esposa de este lo reprendía con la mirada. La acción fue condenada de inmediato por la casa real y por representantes políticos de distinto signo. Yamanoto fue acusado de «instrumentalizar políticamente» al heredero de una dinastía de 2.600 años considerada como inaccesible. «Aceptaré cualquier decisión o juicio del Parlamento», dijo el imprudente senador, quien, pese a las peticiones recibidas, aseguró que no pensaba renunciar a su escaño.

Mientras tanto, un comité de la cámara alta del parlamento japonés está discutiendo la posibilidad de sancionar a Yamamoto. En principio ya fue amonestado por el presidente de la cámara, quien también le ha prohibido su presencia en los actos convocados por la familia imperial.

Fukushima

El joven senador quería con su acción llamar la atención sobre la crisis nuclear de Fukushima, lo que ha conseguido con creces, aunque su carta nunca será leída por Akihito. Su mayordomo confiscó rápidamente la misiva, que fue destruida.

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