Richard Vaughan: «Hay que vencer el miedo escénico al inglés a pesar de los errores»

Este profesor dice que los que dan soluciones indoloras para aprender mienten


Confiesa que es empresario y profesor de inglés «por accidente». Richard Vaughan (Houston, 1951), creador del método para aprender inglés que lleva su nombre, desembarcó en España por primera de la mano de un anuncio colgado en un tablón de su universidad donde publicitaban un año escolar en Madrid. Había estudiado español en el colegio y no se lo pensó. Pasó aquel curso y regresó a Estados Unidos, donde acabó titulándose en Filología Española y Filosofía. «Al terminar quería hacer un doctorado en literatura española, pero antes me pareció que debía perfeccionar el dominio del castellano. En 1974 opté por venir un par de años para aprenderlo bien. Para sufragar la estancia daba clases de inglés. Entonces fue cuando me di cuenta de que no daba abasto y tenía que contratar ayudantes. La gente apreciaba mis clases», recuerda. Ese fue el germen de una empresa a la que dio el pistoletazo de salida en 1977. Y desde entonces son miles las personas que han aprendido inglés en España con su método. La Voz lo pone ahora al alcance de sus lectores cada domingo.

-Usted que lleva cuatro décadas enseñando inglés en España diga: ¿Por qué hablamos tan mal su idioma los españoles?

-Es un mal endémico de los países con mercados interiores grandes. Los únicos países no anglosajones que hablan bien inglés son Holanda, Dinamarca, Suecia, Noruega... y un poco Portugal, pero por una cuestión histórica. Para protegerse de ustedes los españoles no tenían más remedio que estar del lado del Reino Unido. Pero hoy en día ni en Alemania se habla bien inglés. El tejido empresarial alemán se defiende mejor que el español, pero no están al nivel de los holandeses.

-En una entrevista dijo que no debería examinarse de inglés a los alumnos menores de catorce años, que prohibiría los exámenes antes de esa edad...

-No deberían hacerse hasta la pubertad, que es cuando la mente humana se hace analítica, juiciosa, racional, lógica, cuando la gente enjuicia y cuestiona las cosas. Antes no deberían ponerse calificaciones, únicamente debería valorarse la asistencia y la actitud en clase.

-¿Qué habría que hacer entonces durante la etapa escolar previa?

-Entre los 3 y los 13 años los alumnos tendrían que exponer el oído al sonido de un nativo una hora al día y no ver las palabras escritas para no cometer errores fonéticos. Porque en ese caso, al ver palabras como table aplicarían la fonética española y dirían table no teibol. Lo pronunciarían de modo incorrecto. (...) Es habitual que llegue gente a la escuela con vicios de gramática y pronunciación imposibles de corregir luego. El objetivo para jóvenes o niños es que sepan inglés a los 22 o 23 años, cuando entren en el mercado laboral. Porque que sepan inglés a los once está bien, pero no hay una necesidad útil. Por eso hay que diseñar un plan a largo plazo.

-¿En qué hay que profundizar para lograr el objetivo?

-¿Recuerda como aprendió las tablas de multiplicar? Repitiéndolas una y otra vez. No se puede aprender la tabla leyendo las combinaciones en un papel. Con el inglés hay que hacer igual. Es como aprender a conducir. Los profesores no enseñan a manejar el coche leyendo un manual, hay que entrar en el vehículo y tomar el volante. De esa manera es cómo se estudia inglés. Practicando, repitiendo lo aprendido en alto una y otra vez. El 80 % de las estructuras fundamentales más utilizadas en la vida diaria en inglés están recogidas en los libros uno y dos de mi método. (...) Consolidar ese conocimiento es muy importante, incluso más de lo que pueda aprender luego en niveles más avanzados. Progresar es consolidar lo que se sabe y lograr un dominio ágil del idioma. La gente cree que hay cosas que conoce, pero en realidad no las sabe.

-Y qué le parece el inglés que utilizó Ana Botella en Argentina y que trajo tanta cola durante muchos días...

-Tiene un nivel bajo. Critico eso o lo que hizo luego cuando se quitó los cascos, pero no la intervención. Habló correctamente. El recochineo que hubo después no viene a cuento. Seguro que buena parte de los que la criticaron saben menos que ella. Cometió un solo error.

-¿Cuál fue?

-No lo recuerdo porque fue insignificante. Y café con leche es café con leche en Nueva York y en Melbourne. Igual que en Starbucks pone cafe latte y todo el mundo sabe lo que es un café latte.

-Uno de los atractivos que tiene su método es que al parecer dedicando veinte minutos al día pueden hacerse muchos progresos.

-Bueno es mejor estar veinte horas, veinte minutos es el mínimo. Tardé 3.000 horas en aprender el español cuando vine aquí. El que diga que hay soluciones que no duelen para aprender el inglés, miente. Hay que dedicar horas y horas. Repetir y repetir.

-¿Tenemos miedo los españoles a hablar en inglés?

-Hay que vencer el miedo escénico al inglés a pesar de los errores. Tienen que ser conscientes de que nunca hablarán perfectamente. Van a tener acento y errores, pero no pasa nada. Cuando Javier Solana estaba en Bruselas tenía errores, pero era capaz de entender a la primera lo que le estaban comentando. El 70 % del esfuerzo en el momento de aprender debe hacerse en la audición. Hay que escuchar y escuchar hasta poder entender a la primera. Los sordomudos son mudos por ser sordos. Cuando alguien no entiende resulta ser mudo en el idioma. El objetivo es entender y hablar, pero entender bien a la primera y para ello hay que exponer el oído al sonido del idioma.

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