Redacción / La Voz

Tres activistas de Femen fueron detenidas ayer en la tribuna del Congreso de los Diputados después de que se quitasen sus camisas para protestar por la reforma de la ley del aborto que quiere poner en marcha el Gobierno. Cuando comenzaron a gritar «Aborto es sagrado» interrumpieron al ministro de Justicia y principal defensor de la norma, Alberto Ruiz Gallardón, que hablaba de inmigración.

Tras minutos de forcejeos con ujieres y policías, las tres jóvenes -que acudieron en «turno libre», es decir, sin ser invitadas- fueron desalojadas del hemiciclo ante la atenta mirada del presidente, Jesús Posada, que recordaba a los agentes que procediesen «con cuidado», y es que dos de las chicas se encaramaron a la barandilla y había cierto riesgo de caída.

La irrupción de Femen evidenció que los partidos políticos no se ponen de acuerdo en casi nada. En las bancadas del PP se oía un expeditivo «¡Fuera de aquí, hombre!», mientras en las filas de Izquierda Plural había aplausos. Las opiniones, para todos los gustos: entre los populares, los varones fueron más comedidos y hablaron de «poco procedente» (Rafael Hernando) o «el Parlamento es para cosas más serias» (Alfonso Alonso), mientras que Beatriz Escudero tildó el gesto de «acto de fanatismo» y la gallega Ana Vázquez tachó de «repugnante» la protesta «con los pechos al aire»; Izquierda Plural no vio mal la iniciativa, y su portavoz, José Luis Centella, calificó de «cínico» a Gallardón por criticar a estas mujeres, «cuando en esta Cámara se han aplaudido decisiones sangrantes para los ciudadanos»; el diputado de ERC Joan Tardá le restó importancia; y el PSOE, mediante Soraya Rodríguez, vio «rechazable» la irrupción en el Congreso, pero recordó que Gallardón «ataca el derecho al aborto».

En la calle también hubo división de opiniones: la Fundación Mujeres dijo que «no va a criticar» la protesta, aunque apunta que «demuestra la forma en que responden los medios cuando se actúa así»; y la Asociación de Mujeres Separadas y Divorciadas lamentó que «tengan que desnudarse» para que se las escuche. Por su parte, Derecho a Vivir criticó la «agresividad» y «actitud antidemocrática» de Femen.

Este grupo nació hace cinco años en Ucrania y defiende los derechos de la mujer -especialmente lucha contra la explotación sexual, las instituciones religiosas y los regímenes totalitarios- «de una forma distinta» y «con todas las armas» a su alcance. En muchos países este tipo de protestas les acarrean serios problemas legales.

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La izquierda, más benévola con el «asalto» de Femen