La hora de llegar a casa, la mayor diferencia de España con Europa

Los gallegos se levantan de noche durante casi todo el curso escolar


redacción / la voz

La subcomisión del Congreso que firmó el informe sobre la racionalización horaria constata que una manera de mejorar la complicada conciliación familiar es ajustarse a lo que ocurre en el resto de Europa. El cuadro horario español es una anomalía en el entorno, ya que en la práctica totalidad de los países de la zona la gente está en su casa a las seis de la tarde, dos horas antes que lo habitual en cualquier ciudad española, y se vincula el tiempo de luz con el trabajo. Eso supone que los europeos se acuestan antes y por tanto duermen lo suficiente para afrontar el día menos cansados.

En Galicia, además, se da el caso de que la mayor parte de los ciudadanos se levantan cuando todavía es de noche, al menos durante el curso escolar, cuando amanece entre las ocho y las nueve de la mañana; y, en cambio, el curso se despide con peleas en la mayor parte de las casas para que los niños se metan en la cama cuando todavía hay luz en el cielo.

A las 18 horas en el hogar

Un repaso a los ritmos vitales de nuestros vecinos ponen de manifiesto que somos diferentes: en Francia se desayuna antes de las ocho, se come de 12 a 13.30 horas y a las 18 horas la gente ya está en casa, por lo que cena a las ocho de la tarde; en Italia las tiendas cierran a las 19.30 y los colegios se vacían a eso de las cuatro de la tarde, por lo que es habitual cenar a las 20.30 horas todos juntos; en Estados Unidos toda la vida se hace de mañana, y los niños se acuestan a las ocho, y es que terminan el colegio cinco horas antes. Los británicos tiene su horario central de nueve a cinco, y los suecos madrugan un poco más -a las ocho ya están trabajando- pero también regresan a su hogar a las 17 horas.

Para Carmen Quintanilla (PP), la presidenta de la comisión de Igualdad del Congreso en la que se debatirá mañana el informe para la racionalización de horarios, esa es la clave: «En Francia la gente está en su casa a las seis de la tarde, y entonces sí pueden conciliar. Nosotros llegamos a las ocho de la tarde en parte porque nos ponemos a trabajar a las cinco».

En cuanto a disfrutar del sol por la tarde -la gran ventaja de nuestro huso y nuestro horario-, Quintanilla recuerda que «cuando un español llega a su casa a las nueve no es porque haya salido con los amigos, es que viene de trabajar», y le da lo mismo que sea o no de día.

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