Miguel Carballida: «El juego electrónico ha irrumpido con ausencia de regulación»

El presidente del Consejo General de la Once asegura que el Príncipe de Asturias es «compartido por la sociedad»

Para Carballeda, el Príncipe de Asturias es un reconocimiento «a la sociedad civil organizada».
Para Carballeda, el Príncipe de Asturias es un reconocimiento «a la sociedad civil organizada».

redacción / la voz

En el despacho de Miguel Carballeda, presidente del Consejo General de la ONCE desde hace una década, cuelga un cuadro en el que un antiguo vendedor del cupón despacha un boleto a una mujer que él identifica con su madre. A su lado, observa la escena un «rapaciño» con un tirachinas en el bolsillo que le hace recordar a aquel niño que, con nueve años, se marchó con su familia de su Pontevedra natal para buscar trabajo y oportunidades a Mallorca. Él mismo sería, años más tarde, vendedor del cupón. «¡Quién nos iba a decir entonces que nos iban a dar el premio Príncipe de Asturias de la Concordia!», exclama.

-¿Qué valoración hace de la concesión del premio?

- Es un premio muy importante a nivel internacional. Primero están los Nobel y después, los Príncipe de Asturias. Ha tenido una repercusión muy positiva. Así como algunas veces se conceden premios que resultan polémicos, en esta ocasión ha sido muy bien recibido. No sé si habrá habido otro premio que fuera tan compartido por la sociedad, porque gracias a ella existe la ONCE. A veces nos acostumbramos a ver las cosas con normalidad y no nos damos cuenta de que si viajamos a cualquier país de Europa resulta muy difícil ver ciegos y discapacitados por la calle como se ven en España. Con mil millones de discapacitados en el mundo, tenemos que asumir que cualquiera puede serlo en cualquier momento y la sociedad tiene que estar preparada para recibirlo. Tenemos que hablar de la capacidad de las personas

-Usted ha dicho que el premio ha hecho justicia.

- Nos presentaron al premio cinco grandes organizaciones sociales (Cruz Roja, Cáritas, Manos Unidas, Unicef y Mensajeros de la Paz) y eso dice mucho. Es una forma de reconocer a la sociedad civil organizada. Hay gente que ha redescubierto a la ONCE en España. Llevamos 75 años a pie de calle repartiendo premios y con lo recaudado estamos atendiendo, por ejemplo, a niños de América Latina que son nietos de emigrantes y que tienen la oportunidad de estudiar en Braille y de educarse.

-¿Cómo les afecta la crisis?

- Sufrimos nuestra crisis particular por la irrupción de los juegos electrónicos con una ausencia de regulación en España. Ha habido muchas empresas que han irrumpido en el país y se han llevado el dinero fuera. Se han reducido los ingresos y hemos tenido que hacer nuestros ajustes hace ya varios años y diversificar nuestros productos para hacer frente a la competencia y amoldarnos a los tiempos que corren.

-Ilusión es la palabra fetiche de la ONCE. ¿Cómo se consigue mantener en estos tiempos?

- Es imprescindible, porque si no hay que plegar y marcharse y nosotros no estamos dispuestos a hacer eso. Hacemos nuestro el significado de concordia, que da nombre al premio, y que quiere decir conformidad y unión, que no conformismo. Y eso manteniendo la ilusión y poniendo en valor nuestras capacidades, porque tenemos mucho que ofrecer. La sociedad española no se puede permitir perder el potencial de cuatro millones de personas que padecen discapacidad en el país. Por eso luchamos para reintegrarlos en la sociedad.

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