Fráncfort exhibe la segunda generación de coches eléctricos

La mejor gestión de las baterías y el menor peso aumentan la autonomía


fráncfort / e. la voz

El Salón del Automóvil de Fráncfort, que abrió el martes sus puertas, supone el pistoletazo de salida para la segunda generación de coches eléctricos, con mayor autonomía gracias a la mejor gestión de sus baterías y su menor peso. El modelo más destacado es el BMW i3, que en pocos meses estará a la venta y se caracteriza por ser el primer coche de gran serie fabricado con carrocería de fibra de carbono. El i3, que es un utilitario con capacidad para cuatro o cinco pasajeros, tendrá una autonomía de hasta 160 kilómetros, cifra hasta el momento utópica para un vehículo eléctrico. En el grupo Volkswagen también han expuesto en su estand el e-Golf y el e-Up que se vislumbran también como sus primeros eléctricos en el entorno del 2014. Pero no solo los eléctricos protagonizaron las presentaciones mundiales en Fráncfort. Mercedes expuso su GLA, el SUV pequeño que deriva del Clase A, su gran baza en el segmento que más crece en el mercado europeo. Mientras en Audi, la otra gran marca alemana, brillaba el Audi A3 Cabrio y una versión e-tron híbrida de este modelo con carrocería Sportback. Ya dentro de los coches generalistas que veremos dominando los mercados, el Peugeot 308 hizo una presentación a lo grande en tierra enemiga al postularse como alternativa al Golf, mientras que el Mégane de Renault recibe ahora algunas mejoras estéticas. Seat, por su parte, presentó la versión familiar del León, denominada ST y que continúa con el acierto en diseño del último modelo de la factoría de Martorell. El nuevo Mazda 3 destacaba entre las marcas japonesas, junto al Honda Civic familiar. Y en el apartado de sorpresas, el C Cactus lucía en el estand de Citroën como protagonista. Es un modelo que se fabricará en la factoría madrileña de Villaverde y que supone el primer paso en la línea C de la marca francesa, con coches sencillos y funcionales. En el polo opuesto, Porsche sorprendía también con uno de los coches más sensacionalistas del salón alemán, el 917 Spide. Se trata de un modelo híbrido que entrega una potencia de 887 caballos, con un consumo combinado de combustible de entre 3 y 3,3 litros y unas emisiones de CO2 de 70 a 79 gramos. El Porsche 918 pulverizó el récord del circuito de Nürburgring de ultradeportivos, al marcar 6 minutos y 57 segundos en recorrer los 20,6 kilómetros del trazado conocido como el «infierno verde».

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