Cristina Llanos: «El de A Coruña fue nuestro mejor concierto en la gira de salas»

El grupo regresa para rememorar esta noche su álbum «Devil Came to Me»


Dover continúa revisando Devil Came to Me, el disco editado en 1997 que marcó un antes y un después en la industria musical nacional. Alumbrado en un sello independiente, vendió más de 800.000 copias, algo que no había ocurrido nunca hasta ese momento. Y todo desde unos planteamientos totalmente anticomerciales. Esta noche, a las 00.30 horas y tras la Batalla Naval, el grupo actuará en el paseo marítimo. La entrada es libre.

-La última vez que estuvieron en A Coruña fue en febrero, en una sala de 200 personas.

-Lo recuerdo, fue en Le Club y creo que fue nuestro mejor concierto de la gira de invierno en salas. Yo llegué algo pachucha, pero la gente aquel día estaba increíble y me contagiaron totalmente [risas].

-¿Cambiará mucho su directo ahora en un sitio abierto?

-Es lo contrario, pero al tiempo, lo mismo. Todo depende de la energía y la química con el público, no de que sea un sitio pequeño o grande.

-Aquel día había mucha gente de 20 años. ¿Le sorprende el interés de esta generación por un disco editado en 1997?

-Sabíamos que había gente que lamentaba no habernos podido ver cuando hacíamos rock, era algo que se comentaba en Internet. Pero hasta que no lo tienes delante, no te lo crees. Cuando empezamos la gira era sorprendente ver las primeras filas llenas de adolescentes.

-«Devil Came to Me» tuvo un impacto casi sociológico en España. ¿Cómo lo recuerdan?

-Desde dentro es complicado, pero sí que recuerdo que se hablaba de eso. Lo que es verdad es que era una cosa que no había pasado hasta entonces y que, en principio, no tenía que pasar. Hacer rock duro cantando en inglés y romper todas las barreras. Pero fue como cuando dos personas se enamoran. Lo que pasa es que este amor fue de nosotros cuatro por un lado y de miles por otro [risas].

-Igual que ocurrió con el «grunge», su sonido caló mucho en las mujeres. Muchas chicas empezaron a escuchar rock gracias a Dover. ¿Por qué?

-Yo creo que a esa generación le tocaba pensar de otra manera. En el grunge y todos aquellos movimientos sí que había un sitio para las mujeres. Ellas entraron y, en consecuencia, el mensaje llegó a un mayor número de chicas. Luego, a finales de los noventa, volvió a cambiar con Limp Bizkit o Korn, algo más machista, por así decirlo.

-¿Se sentía menos agredida una mujer escuchando Nirvana que, por ejemplo, Guns n' Roses?

-Claro, lo que proyectaban hombres como Kurt Cobain era muy diferente. No escribían tantas canciones únicamente con sexo. Todo era más sutil y más sensible.

-¿Es «Serenade» la mejor canción de Dover?

-Yo estoy entre Serenade y Let me Out. Pero sí que es cierto que Serenade tuvo un impacto muy fuerte. Cuando tocábamos en sitios grandes se notaba mucho. Al llegar la canción, la gente se encendía totalmente [risas].

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