Kiko Veneno: «Mi sueño es pasarme el verano en una casita de aldea de Galicia»


Trotamundos, inquieto y explorador impenitente. A sus 60 años, a Kiko Veneno le sobra fuelle y agallas como para editar un disco tan rompedor como Sensación térmica, en el que fusiona el flamenco y el pop con evocaciones norteafricanas, permitiéndose incluso algún coqueteo con la electrónica. Tras la exitosa gira del veinte aniversario de Échate un cantecito, Kiko veneno regresa a Galicia para actuar el viernes en El Náutico de O Grove y el sábado en el Noroeste Pop-Rock de A Coruña.

-¿Qué es lo que tanto le seduce de Galicia?

-En estas fechas, el clima tan fantástico que tenéis. Y después, claro, la comida, el paisaje, los gallegos, las gallegas... Todo. Pero por desgracia este año tampoco voy a poder cumplir mi viejo sueño: pasarme un verano entero en Galicia o por lo menos alquilar con todo el grupo una casita en una aldea de por ahí durante quince días y hacer turismo y conciertos por el norte.

-¿Cómo está reaccionando el público ante el giro que ha supuesto Sensación térmica?

-Bien, bien. Hay mucha gente que no asocia mi carrera musical con esto, pero también hay público joven al que engancha.

-¿En directo también utiliza la electrónica?

-No, eso requiere una complejidad tecnológica que aún no hemos asumido. Pero es una pequeña ilusión mía poder tocar con las máquinas y dominarlas.

-¿Ni siquiera usa pinganillo?

-No, no me gusta. Uso monitores. Me parecen una forma de compartir. La música está en el aire. No utilizo los auriculares ni para escuchar música en mi casa.

-¿Se siente rejuvenecido con este disco?

-Lo que me rejuvenece, más que el disco, es mantenerme con una actitud positiva, asociarme con la juventud, querer aprender cosas, estar activo. Y eso es extensible también a las cuestiones sociales y políticas. No puedo quedarme sentado tranquilamente viendo las noticias sobre la crisis y sobre todos los sinvergüenzas que nos gobiernan. Vivimos en una dictadura blanda y ante eso yo tengo que hacer algo. Y en mi caso hacer algo es componer canciones nuevas y dar voz a quienes no la tienen.

-Y en ese contexto a usted le han concedido el Premio Nacional de Músicas Actuales...

-Eso fue una maniobra de propaganda e imagen. Tanto el mío como el de Literatura para Muñoz Molina. Para decir que también premian a quienes son críticos con ellos. Pero da igual. Yo me sigo sintiendo un guerrillero.

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