Hallan en Escocia el calendario más viejo

El monumento utilizado para medir el tiempo tiene 10.000 años de antigüedad


Redacción / La Voz

Como en casi todos los grandes inventos, la necesidad agudizó el ingenio. Y si en medio está la propia supervivencia, aún más. ¿Cómo saber qué recursos estaban disponibles en los distintos períodos del año?, ¿en qué época aparecen las especies de caza migratorias o dan frutos los árboles? De la respuesta a estas preguntas pendía, hace diez mil años, buena parte de la supervivencia de las poblaciones de cazadores-recolectores, a quienes ahora se les atribuye la creación del primer calendario, de un sistema pionero para medir el tiempo creado cinco mil años antes del que hasta ahora se pensaba que era el más primitivo, datado en Mesopotamia hace cinco mil años.

Se trata de un monumento hallado en Escocia, en Aberdeenshire, por un equipo de arqueólogos británicos que han presentado su hallazgo en la revista científica Archaecology. El anuario representa una serie de 12 hoyos que parecen imitar las fases de la Luna y los meses lunares. Su antigüedad se ha estimado en diez mil años, correspondiente al período Mesolítico. Los ciclos lunares eran esenciales para sincronizar las diferentes actividades de la temporada.

«Estas comunidades dependían de los animales de caza migratorios. Necesitaban estar preparados para saber cuando podían disponer de este recurso», explica Christropher Gaffney, de la Universidad de Bradford. El monumento había sido excavado inicialmente por el National Trust for Scotland en el 2004, pero ha sido el nuevo análisis liderado ahora por la Universidad de Birmingham el que ha sacado a la luz este primitivo dispositivo lunar y solar.

«La evidencia sugiere que las sociedades de cazadores-recolectores en Escocia tenía la necesidad y sofisticación para medir el tiempo a través de los años, para corregir la deriva de temporada del año lunar», subraya Vince Gaffney, autor principal de la investigación.

Hoyos alineados

Los hoyos se alinean en la salida del Sol del solsticio de invierno, proporcionando una corrección astronómica anual con el fin de mantener el vínculo entre el paso del tiempo, indicado por la Luna, el año solar y las estaciones asociadas. «Estos datos ilustran un paso importante hacia la construcción formal del tiempo y, por lo tanto, de la propia historia», indica Gaffney. «El hallazgo revela que hace 10.000 años los cazadores-recolectores construyeron monumentos que les ayudaron a controlar el tiempo», dice Richard Bates, de la Universidad de Saint Andrews.

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