Centenares de parejas piden cada año poder elegir el sexo de su bebé

Algunos padres recurren a Estados Unidos, donde la práctica es legal

La elección del sexo del bebé está considerada como una infracción muy grave en España.
La elección del sexo del bebé está considerada como una infracción muy grave en España.

redacción / la voz

¿Elegiría el sexo del bebé? Ahora mejor que ni se plantee la pregunta, porque esta práctica está considerada como una infracción muy grave en España y solo se permite de forma excepcional con fines terapéuticos. Pero la realidad demuestra que, aunque no una mayoría, no son pocas las parejas que están dispuestas a todo para cumplir con su sueño. Solo en el último año los centros del Instituto de Reproducción Asistida Cefer han atendido las solicitudes de más de un centenar de padres para los que la única alternativa es desplazarse a Estados Unidos, Bélgica o la República Checa, países donde sí está permitida esta intervención. Este instituto, con el respaldo de la Asociación Nacional de Clínicas de Reproducción Asistida, ha promovido una iniciativa legislativa popular con el fin de reunir 500.000 firmas para que la libre elección del sexo en la descendencia sea aprobada por el Congreso.

«No atenta contra nadie y sí haría muy feliz a las parejas», explica Simón Marina, director médico de Cefer, quien subraya que la intervención «es tan legítima como operarse de miopía para quitarse las gafas o como cualquier operación de estética».

Pero ¿tiene sentido el debate o es ficticio e interesado? Ángel Carracedo, director de la Fundación Pública Galega de Xenómica cree que apostar por la libre elección del sexo del bebé «ni es ético, ni es razonable». «¿Cuál sería el siguiente paso -se pregunta-, elegir el color de los ojos o el pelo rubio? Me parece algo excéntrico». Y muestra su total rechazo a que esta práctica pueda llegar a ser financiada por la sanidad pública.

Con una frase similar se expresó Juan G. Álvarez, catedrático de Reproducción Humana por la Universidad de Harvard y director de la clínica Androgén en A Coruña. «Generalizar esta práctica, desde luego que no me parece bien», advierte. Pero apunta un matiz. Sí estaría dispuesto a plantear la técnica para aquellas parejas que tienen tres o cuatro hijos del mismo sexo y quieren otro de distinto género, tal y como sí se permite en Israel. Roberto Matorras, expresidente de la Sociedad Española de Fertilidad y jefe de la Unidad de Reproducción Humana del Hospital de Cruces, en Baracaldo, también muestra su rechazo. «Personalmente, no estoy a favor», dice, a la vez que expresa su preocupación por la situación en que quedarían los embriones del sexo indeseado. El debate le parece una «frivolización de la reproducción asistida».

Manuel Ardoy, presidente de la Asociación Española para el Estudio de la Biología Reproductiva tampoco cree que la iniciativa de Cefer vaya a tener mucho éxito. «Va a ser complicado que vaya para adelante, porque se necesita un cambio legislativo relevante que afecta al propio concepto del diagnóstico genético preimplantacional en España», avanzó a la agencia de noticias científicas Sinc.

De ocho mil a veinte mil euros

Si la selección del sexo del bebé llegara a permitirse en España, algo que no parece probable, se plantearía otro problema: el de la discriminación por razones económicas. No todas las parejas podrían elegir el género de su hijo por la simple razón de que habría que pagar por ello, y no poco. Ahora ya hay parejas españolas que se someten al tratamiento en Estados Unidos, donde cuesta una media de 20.000 euros, gastos a los que habría que añadir los del desplazamiento y estancia en este país. José Codesido, portavoz de la Asociación Nacional de Clínicas de Reproducción Asistida, explicó a la agencia Sinc que en España costaría mucho menos, en torno a ocho mil euros. Demasiado caro en tiempos de crisis.

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