La Xunta mantiene el veto a los deberes en educación primaria

La Dirección Xeral pide sentido común a padres y profesores de Oleiros


A Coruña / La Voz

«As normas están para cumplirse», decía ayer el director xeral de Educación, Manuel Corredoira, en alusión a la orden del 22 de julio de 1997 que prohíbe los deberes en los colegios de primaria en los primeros cursos y los limita mucho en el resto. Más contundente todavía se mostró el jefe territorial de la consellería, Indalecio Cabana: «La ley es muy clara y muy concisa: están terminantemente prohibidos los deberes», dijo.

El viejo debate sobre la obligatoriedad o no de los ejercicios extraescolares afloró de nuevo esta semana en el Isidro Parga Pondal, de Oleiros, después de que un padre se dirigiera a la Inspección para hacer cumplir esa norma ante lo que consideraba un exceso de tareas para sus hijos. Y se hizo cumplir a rajatabla. Otro grupo de padres empezaron una recogida de firmas para pedir que se modifique la norma.

Interpretaciones de la orden

«Non se trata dun extremo nin do outro, a orde hai que aplicala con sentido común», apunta el director xeral de Educación, quien, con todo, abre la puerta a una modificación en el futuro de ese aspecto: «Se a norma non cumple cos fins para os que foi redactada, haberá que modificala», dice.

El objetivo de ese texto legal era impedir que los niños de primaria sufriesen en sus casas excesos de carga de trabajo proveniente de los colegios. «Se se mandan tarefas razoables non debería haber ningún problema», apunta sobre el caso de Oleiros, y recuerda que ese artículo sí permite, en casos excepcionales, enviar deberes. «O artigo di que non se pode obrigar a facer exercicios, pero propoñer a lectura dun libro, non é unha obriga», sugiere Corredoira, para quien la prohibición apunta más que nada al carácter sistemático y continuado de las tareas, y no a cosas razonables.

El responsable autonómico explica que, en cualquier caso, la normativa en cuestión lleva 16 años aprobada sin que hasta el momento hubiera dado ningún problema y sin que se registrasen reclamaciones. «Está pensado para protexer ao alumno ante máis tarefas das que pode soportar», define Corredoira, quien insiste en que el texto es interpretable de modo más o menos estricto.

Quejas de padres

Lo cierto es que nada hay que interpretar en lo que afecta al primer ciclo de primaria, en el que está terminantemente prohibido cualquier encargo para hacer en casa. En los posteriores se admiten lecturas, búsqueda de documentación de trabajos para hacer en el centro y otros asuntos similares, nada de materias duras como matemáticas o inglés. Así se está haciendo en el Parga Pondal y así se recordó que debe hacerse desde la Inspección a otros centros del área.

En el colegio oleirense muchos padres recogen firmas para que las tareas vuelvan a casa y los niños vayan cogiendo el hábito de hacerlas, aunque también los hay que comparten que no son necesarias, y menos en exceso.

La norma no se aplica solo a los centros públicos. Es de obligado cumplimiento por todos los colegios gallegos. Actualmente está prohibido que los más pequeños lleven ejercicios a casa.

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