«En este tándem, uno pone el lujo, y el otro, la fantasía

SOCIEDAD

Para David y Ángelo, a quienes separan 40 años de diferencia, la edad no es un escollo, sino una oportunidad. Llevan ocho años juntos porque nunca se plantearon una relación «de un modo drástico»

12 may 2013 . Actualizado a las 14:58 h.

Son una pareja ideal porque todo su mundo se escapa a lo común. Ni a Ángelo ni a David se le puede etiquetar con un cliché que reduzca su historia a una palabra gastada, porque no les haría justicia. Faltaría a la verdad de dos personas que se cruzaron por azar en una fiesta hace ocho años en Madrid y que han unido sus vidas de manera «natural» sin ese shock peliculero de colocar el cepillo de dientes por primera vez en el lavabo. Por más que la historia de Ángelo sea de cine. Él, de origen canario, fue a los 18 años el primer modelo español con un contrato de la agencia Elite para trabajar en Estados Unidos. Allí hizo carrera y conoció a todos los grandes diseñadores para los que desfiló, de Versace a Calvin Klein pasando por Armani o Valentino, hasta que Scorsese se fijó en él para filmar Historias de Nueva York y se abrió a la gran pantalla. En A Coruña, donde vive la familia de David, cuenta con una sencillez exquisita el relato de una vida de alfombra roja que él ha asumido con los pies en el suelo y la cabeza sobre los hombros. «Woody Allen es un señor estupendo con el que da gusto trabajar, te deja mucha libertad. Con Tom Hanks coincidí en otro filme que rodamos en la casa de Lauren Bacall. ¿La más guapa? Yo creo que Bo Derek, porque su alma también lo es, aunque Sophia Loren es espectacular», inserta en la conversación, mientras David lo azuza inquisitorial: «Siempre le digo que debería contar todas esas historias en televisión».

Nada más lejos de la intención de Ángelo, que ataja todo exceso con la cordialidad del término respeto porque sabe del sufrimiento que ocasiona la herida verbal de los demás. «En eso sí se nota la diferencia generacional -apunta David-, yo ya pertenezco a otro mundo mucho menos prejuicioso. Solo se vive una vez. Mi vida es mía y hay que vivirla al máximo, pero la diferencia de edad no nos ha influido porque simplemente no nos hemos planteado una relación de modo drástico, todo ha ido avanzando sin más, también en lo familiar. Hoy es mi abuela la primera en apoyarnos».

A sus 28 años, este coruñés afincado en Madrid, reconoce en Ángelo un puntal de «un tándem, en el que él pone el lujo y yo, la fantasía», matiza. «Desde luego -señala- he vivido cosas que sin él no hubiese vivido ni en los mejores sueños».