Alarma en la estación espacial por una fuga de amoníaco

Dos astronautas se preparan para salir al exterior y reparar el escape

La tripulación de la estación no corre peligro, pero la NASA considera que el problema es «grave».
La tripulación de la estación no corre peligro, pero la NASA considera que el problema es «grave».

Redacción / La Voz

«Houston, tenemos amoníaco». Algo parecido debió de ser el mensaje que el pasado jueves envió al centro de control de vuelos Chris Hadfield, el comandante de la Estación Espacial Internacional (ISS). Y, efectivamente, tenían un problema: una fuga de amoníaco en el sistema de refrigeración de la plataforma orbital, que si bien no pone en peligro a la tripulación, sí será necesario reparar.

El complejo está ahora en situación de alerta a la espera de que se encuentre una solución que podría llegar con una caminata espacial que realizarán hoy dos astronautas para restablecer la fuga, que procede de un lateral de la estación, en la parte que controla Estados Unidos. La misión al exterior estaba previsto que se decidiese anoche. «Es una situación grave, pero entre la tripulación y los expertos parece haberse estabilizado», explicó ayer la NASA. Más contundente aún fue el director de vuelo del segmento ruso de la ISS, Vladimir Soloviev, quien aseguró que se trata de «una anomalía grave».

La situación, sin embargo, dista de ser crítica, porque el incidente no es algo ajeno para los miembros de la tripulación de la estación orbital. Un problema similar fue identificado en el mismo lugar en el año 2007, aunque no fue solucionado de forma aparentemente definitiva hasta cinco años después, el 1 de noviembre del 2012, cuando una expedición de cosmonautas tuvo que realizar una caminata espacial para reparar los equipos.

En este caso, y según el testimonio del comandante Chris Hadfield, el escape actual es un «flujo muy constante de copos saliendo limpiamente y en repetidas ocasiones desde un punto en común», lo que podría indicar que el problema es mayor que en la ocasión precedente.

«Lamentablemente, no es la primera vez que se produce una situación como esta», explicó Alexéi Krasnov, el jefe de programas de la agencia espacial rusa Roscosmos.

El amoníaco líquido se utiliza para enfriar los circuitos por los que pasa la electricidad producida por los paneles solares que abastecen de energía a la estación. Cada panel solar tiene su propio circuito de refrigeración independiente y ni los de la parte rusa de la estación ni los de la europea parecen dañados.

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