Redacción / La Voz

Para enseñar en clase el sistema solar es posible repartir unos apuntes o contar simplemente en qué consiste. Pero también se puede vincular a las matemáticas y aprovechar los perímetros de Saturno o Júpiter para explicar geometría, o utilizar la educación física para que cada alumno simule ser un planeta y trace órbitas con su propio cuerpo alrededor del Sol...

¿Qué define la inteligencia? La enseñanza tradicional ha priorizado dos respuestas: la capacidad verbal-lingüística (facilidad para leer, escribir o memorizar) y la lógico-matemática (destreza en cálculo o resolución de problemas).

El psicólogo Howard Gardner amplía la tipología hasta ocho (como mínimo), cambia el concepto de niño inteligente y enfatiza que se dejan sin atender muchas capacidades de los niños. Según su teoría, un premio Nobel de Física, por ejemplo, no es más o menos listo que el futbolista Messi; solo usan inteligencias distintas para brillar. La clave es que todos destacamos al menos en una y que todas se pueden potenciar.

El modelo de Gardner ha entrado con fuerza en Galicia. La Fundación Barrié prepara con el Servicio de Psicoloxía de la Universidade de Santiago un seminario para formar profesores (será en otoño y por toda Galicia), la Casa del Hombre de A Coruña tiene en cartel la exposición Juego de Neuronas, basada en la teoría de Gardner, y varios colegios gallegos la han incorporado ya a sus aulas. Entre ellos, Miraflores (Ourense) o los centros de Hijas de Jesús en A Coruña, Noia y Vigo.

Para introducir el método en el aula, a los alumnos se les plantea un conocimiento genérico, como el sistema solar, China o Egipto, y abordan su estudio desde diferentes inteligencias.

Esther Millán e Inés Ares, madres de alumnos de Hijas de Jesús (A Coruña), dibujan pinturas rupestres en las paredes de lo que simula ser una cueva paleolítica. Armadas con un pincel esbozan las siluetas de varios animales. Participan en un taller organizado por el centro sobre las inteligencias múltiples con las que trabajan sus hijos.

Antes de entrar a dibujar en la cueva han leído sobre el tema y han visto imágenes. De esa manera ejercitan varias inteligencias: verbal-lingüística, visual-espacial y hasta la interpersonal, porque todos estos trabajos son cooperativos, en grupo (los padres en el taller y los alumnos en clase). Para Inés, así «se le saca más rendimiento al niño», mientras Esther destaca que es el estudiante el que «se preocupa por su aprendizaje».

Con ellas participa Miguel Zas, que en otra de las actividades propuestas por el colegio se esfuerza por componer un rap sobre la Grecia clásica, con Platón y Aristóteles como protagonistas, o en crear la portada de un periódico romano que abre su edición con la inminente construcción de un faro en A Coruña. «Lo único que teníamos en nuestra época así de entretenido eran las excursiones, salir del colegio», compara.

Hijas de Jesús ha introducido el método con la convicción de que «los niños tienen más posibilidades de las que les damos», en palabras de su directora, Juana Otero, que destaca que los alumnos «no están siempre sentados recibiendo información», sino que «pasan a ser protagonistas del aprendizaje». Su aplicación llega hasta donde es viable, de manera natural y sin merma alguna en la incorporación de conocimientos.

En Ourense, el colegio Miraflores también lo ha introducido. Una de sus iniciativas, EntusiasMAT, permite a los alumnos comprender conceptos matemáticos desde ocho perspectivas diferentes. «Niños de 3 años son capaces de diferenciar todos los tipos de triángulos, distinguir lados, aristas, diagonales o realizar actividades de probabilidad y estadística», destaca Aquilina López, directora pedagógica del centro.

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Colegios gallegos llevan al aula la teoría de las inteligencias múltiples