Enrique Sánchez Segrelles: «Vaticino ya un aumento de la clandestinidad»

Considera el nuevo proyecto «una barbaridad» y un retroceso «a tiempos del franquismo»


Redacción / La Voz

«La mujer que necesite abortar lo seguirá haciendo, aunque sea en la clandestinidad», una realidad inminente, según el ginecólogo Enrique Segrelles. Cree desde la ética que el Estado debería «defender sobre todo el derecho de las mujeres a tomar sus decisiones».

-¿Qué le parece el proyecto de la nueva ley del aborto?

-Una barbaridad y un retroceso a tiempos del franquismo. Avanzamos hacia una nueva inquisición que me trae a la cabeza los tiempos terribles en que nos llegaban mujeres después de visitar a manciñeiros, perforadas con ramas o con ballenas de paraguas. La mujer que necesite abortar lo seguirá haciendo, así que vaticino ya un aumento de la clandestinidad si se aprueba esta ley.

-¿Cómo responderán los ginecólogos ante el nuevo panorama?

-Creo que la norma planteará dudas tremendas a un médico ético, que no sabrá si atenerse a la ley o echarse al monte para interrumpir ilegalmente determinadas gestaciones.

-¿Cómo debería ser la ley del aborto?

-Libre. Yo no soy partidario o no del aborto; lo que soy es partidario de la libertad en todos los órdenes de la vida, y lo que siempre se deja a un lado en este tema es la libertad de las mujeres a decidir sobre su vida. Esa es la clave. Tiene que ser madre cuando quiera ella, no cuando lo decida el Estado.

-¿Qué opina de la supresión del supuesto eugenésico?

-Que se desconoce la etimología o se está jugando con ella, porque el aborto eugenésico no es solo el del feto con un síndrome de Down, sino también el de uno con acrania o con una cardiopatía incompatible con la vida. Y si la intención del legislador es impedir también la interrupción de embarazos con una esperanza de vida de 24 horas -un detalle que me gustaría que se precisase-, pues diría que estamos ya en un estado confesional y ortodoxo católico.

-¿Y en el caso concreto de los fetos con discapacidad?

-Yo soy un discapacitado. Tengo un 39 % de discapacidad adquirida. ¿Cómo voy a estar en contra de que un niño con síndrome de Down pueda tener una vida plena y feliz? Pero volvemos a lo mismo: es su madre, según la igualdad de todos los españoles que pregona el artículo 14 de la Constitución, la que tiene el derecho a decidir si quiere tenerlo o no. Y si siguiese adelante, se le debería exigir un documento de conformidad por el que se responsabilice de su hijo toda la vida.

-¿Debe regularse la objeción de conciencia del médico?

-Sí, y meter en la cárcel a quien, declarándose objetor, se le pille practicando interrupciones. Basta de hipocresías.

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