Benedicto XVI: «Soy un simple peregrino, que inicia la última etapa»

Con la retirada de la Guardia Suiza de la residencia de Castel Gandolfo y el sellado de sus dependencias en el Vaticano se ha puesto fin a sus ocho años de pontificado

Papa adios

Agencias

Tras casi ocho años, el pontificado de Benedicto XVI ha llegado a su fin. No ha habido ceremonia especial, ya que como establece el Código de Derecho Canónico lo único que hace falta es que el papa renuncie en plenas facultades mentales y lo haga presente ante los cardenales, lo que había hecho ya el pasado 11 de febrero. Así que puntualmente a las 20:00 horas ha comenzado la fase de transición para elegir a un nuevo Papa. Ya ha comenzado la Sede Vacante, el interregno que va desde que fallece o renuncia un papa y se elige el sucesor.

Para simbolizar el fin del pontificado de Benedicto XVI se cerró el portón de la residencia papal en Castel Gandolfo, donde Joseph Ratzinger vivirá las próximas semanas. La Guardia Suiza, que se ha encargado de la seguridad del pontífice, se retiró y los agentes de la Gendarmería vaticana, que procurarán la seguridad del ya papa emérito, tomaron el control en Castel Gandolfo. Prácticamente al mismo tiempo, la residencia de Benedicto XVI en el Palacio Apostólico del Vaticano fue sellada.

Benedicto XVI ha abandonado a primera hora de esta tarde el Vaticano en el helicóptero de la Fuerza Aérea italiana. Nada más subirse al aparato, todas las campanas de Roma han comenzado a repicar para despedir los siete años de pontificado de Benedicto XVI, que regresará a la ciudad vaticana dentro de aproximadamente tres meses para residir en un convento. En la villa Pontificia de Castel Gandolfo, a una treintena de kilómetros al sur de Roma, se alojará hasta que estén acabadas las obras de restauración del convento de monjas de clausura donde vivirá.

«Gracias por vuestro amor y cercanía. Que experimentéis siempre la alegría de tener a Cristo como el centro de vuestra vida», ese fue el último mensaje que se publicó en el Twitter del Papa, pocos minutos después de que Benedicto XVI abandonase el Vaticano. Sobre las 17.25 horas, el aparato en el que viajaba Benedicto XVI ha llegado a Castel Gandolfo, donde ha sido recibido por las autoridades. Posteriormente ha saludadi desde la logia de su residencia de verano a los cientos de personas que le esperaban en la plaza adyacente al palacio. «Ya no soy Papa», dijo Benedicto XVI, antes de rectificar: «Ya no seré Papa, sino un simple peregrino que se encamina para su última etapa como peregrino en la tierra».

«Estoy muy feliz por estar aquí entre vosotros, circundado de la naturaleza y vuestra simpatía, que agradezco, así como vuestra amistad», dijo en medio de una fuerte ovación y cánticos de «viva el papa» y «Benedicto, Benedicto». Benedicto XVI aseguró que quiere seguir trabajando, «con el corazón, con mi amor, mi plegaria y mis reflexiones, por el bien de la Iglesia y el bien común de la humanidad».

Despedida de los cardenales

Benedicto XVI se ha despedido esta mañana en la monumental Sala Clementina del Palacio Apostólico de los cardenales de la curia y aquellos que han llegado a Roma para participar en el próximo cónclave del que saldrá su futuro sucesor. Tras el almuerzo, Benedicto XVI se ha dirigido con su secretario, Georg Gänswein, al helipuerto vaticano, donde en estos momentos se dispone a subirse al aparato de la Fuerza Aérea italiana. El papa se trasladará esta tarde a

Los cardenales han recibido esta mañana al papa Benedicto XVI entre aplausos y le han expresado su gratitud por sus ocho años de pontificado y por el «ejemplo» que les ha dado en este tiempo. Así lo ha señalado el decano del Colegio Cardenalicio, Angelo Sodano, en un discurso de agradecimiento pronunciado al principio del encuentro. Sodano ha recordado la frase pronunciada por Benedicto XVI al final de los recientes ejercicios espirituales, cuando les dio las gracias «por estos ocho años» y su «gran competencia, afecto y amor» para llevar junto a él «el peso del ministerio petrino», para afirmar que son ellos, los cardenales, los que tienen que agradecerle a él «el ejemplo que nos ha dado en estos años».

Por su parte, el papa Benedicto XVI ha prometido «respeto e incondicional obediencia» al futuro papa que le sucederá. «Que el Colegio de Cardenales sea como una orquesta», ha instado Ratzinger a los purpurados tras recalcar que «la diversidad» debe conducir a la «armonía», en referencia a la elección de su sucesor. «Entre vosotros, en el Colegio Cardenalicio, está el futuro papa, al que ya prometo mi respeto incondicional y obediencia -ha indicado un Benedicto XVI sereno, sonriente y relajado-. Continuaré cerca de vosotros con las plegarias, especialmente en estos días (del cónclave), para que seáis plenamente dóciles a la acción del Espíritu Santo en la elección del papa».

Tras su despedida, Benedicto XVI ha conversado personalmente con cada uno de los cardenales. En algunos momentos se le ha visto reír con ganas, cuando algún cardenal, como el filipino Luis Antonio Tagle, de 55 años, el más joven de los purpurados, le dijo algo al oído.

El apartamento del papa Benedicto XVI y el ascensor que lleva directamente al mismo fueron sellados a las ocho de la tarde. La normativa vaticana prevé que tras la muerte o, en este caso, renuncia del papa, el apartamento papal del Vaticano tiene que quedar libre y ser sellado hasta que haya nuevo papa. La residencia de Castel Gandolfo, a una treintena de kilómetros al sur de Roma, donde Benedicto XVI se alojará hasta que se traslade al convento, también debería ser sellada, pero, al no guardar documentos papales que tengan que ponerse a buen recuerdo, quedará abierta.

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