Una ópera desmentirá los mitos sobre Walt Disney

La obra de Philip Glass y el Teatro Real, basada de la novela «El americano perfecto», muestra a un creador racista y chivato, que no tiene origen español ni acabó criogenizado

Colpisa

Walt Disney (1901-1966) no está criogenizado. Su cadáver fue incinerado y sus cenizas descansan en el cementerio de Glendale, al norte de los Ángeles. El gran creador de sueños, el arquitecto de un vasto imperio fantástico alzado sobre la base de un diminuto ratonzuelo, no es de origen español. Sus raíces no están en Mojácar. Nació en Chicago, hijo de un matrimonio de emigrantes normandos. De un plumazo el escritor estadounidense de origen austríaco Peter Stephan Jungk (Santa Mónica, 1952) derriba dos leyendas urbanas en torno a uno de los paradigmas del sueño americano en el siglo XX y un ser bastante más oscuro y siniestro de lo que dice su luminosa leyenda.

Creador del imperio Disney, una de las grandes factorías de ilusiones, el negocio sigue arrojando jugosos dividendos muchos años después de la desaparición de su creador. Jungk es el autor de El americano perfecto, revisión novelada y crítica de los últimos meses de un imperfecto Disney que publica en España el sello 'Turner' y que es la base de la ópera homónima que ultima Philip Glass. Llegará el próximo 22 enero al Teatro Real en estreno mundial y en una coproducción con la londinense English National Opera, donde se verá en junio de 2013.

La ópera, como la novela, indaga en el lado más tétrico y siniestro de Walt Disney. Quizá por eso se eludirá muy cuidadosamente sobre el escenario cualquier referencia a iconos tan universales como Mickey Mouse, su adorada Minnie, el pato Donald y la infinitud de personajes surgidos del magín de Walter Elias Disney o de sus colaboradores. Cuestión de dineros. El celo del todopoderoso conglomerado Disney exigiría cantidades muy sustanciosas por los derechos de imagen. La iconografía del montaje solo sugerirá a los personajes. Será suficiente, sabiendo que están en el imaginario colectivo de varias generaciones, ninguno estará en el escenario por el que sí desfilarán otros grandes mitos de la historia de los Estados Unidos, como Abraham Lincoln o Andy Warhol.

Gerard Mortier, director del Teatro Real, es el responsable de este desafío musical y emocinal. Él conocía el libro de Jungk, publicado en 2004, y le trasladó su interés a un Philip Glass que ardía en deseos de abordar otra ópera. Mortier les puso en contacto y dejó que el escritor y el compositor se conocieran y se sedujeran mutuamente.

Egoísta, racista, chivato

El americano perfecto es un retrato más que crítico y punzante de uno de los grandes iconos americanos. Un Walt Disney retratado como un personaje trágico y conmovedor a la vez, el hombre hecho a sí mismo que llegó a inspirar los sueños de incontables generaciones de críos y no tan críos pero que no era el hombre amable y genial que todos adoraban.

El libro desvela su perfil menos agradable, el de un obseso egoísta, misógino sin cuento, dispuesto a apropiarse de las creaciones de los demás y un racista sin complejos, anticomunista y antisemita. Un megalómano que se jaleaba a sí mismo -«Más gente conoce mi nombre que el de Jesucristo»- que denunció a Chaplin y colaboró activamente en la caza de brujas.

Acomplejado y tiránico con sus empleados, lo firmaba todo, pero ni el primer boceto de Mickey fue suyo ni su firma era suya: fue una creación de su estudio. No obstante creía que «sin mí todo mi reino se vendrá abajo».

Hijo de un conocido filósofo y biógrafo de Franz Werfel, Jungk no tenía la menor intención de escribir sobre Disney. Pero se cruzó en su vida un amigo de su padre, dibujante y trabajador en su día para la factoría Disney y despedido de mala manera. Aquel hombre despechado, presunto autor de los dibujos de La Bella durmiente, convertido en la ficción en el ilustrador Wilhelm Dantine, le dió detalles escabrosos del patriarca y sus métodos. Jungk armó un relato «con una fuerte base real y bastantes ficciones». El título original en alemán es El rey de América y en ninguna de sus muchas y exitosas ediciones en el mundo anglosajón se asocia a Walt Disney. Solo la editora española ha añadido de su cosecha el cintillo Tras la pista de Walt Disney. No les sorprendería una citación de los letrados del emporio Disney.

Maltratado

La novela se centra en los últimos meses de Disney. Desvela sus raíces, en la localidad normanda de Isygny, muy probable origen fonético del apellido Disney, y desde donde sus padres emigraron a Canadá. De allí fueron a dar a Illinois done nacería Walter, y luego a una granja en localidad de Marceline, en Misuri, donde transcurrió la infeliz infancia del creador de Mickey Mouse, con un padre autoritario que alargaba la mano a todos los hermanos. «Una atmósfera y unas circunstancias que influyeron decisivamente en su vida y en la que nacieron sus pasiones e intereses» explica Jungk.

Es cierto que atemorizado por el cáncer de pulmón que acabaría con su vida, el empedernido fumador que fue Walt Disney quería que sus restos fueran congelados a la espera de una futura solución médica. Así se lo demandó a su amante. Esta no pudo cumplir con su encargo. Los herederos y la mujer se negaron e incineraron sus restos. Fueron muy pocos los allegados y amigos que asistieron a la ceremonia fúnebre tras la cremación de su restos en el cementerio de Glendale.

Los altos responsables del Disney, que trataron de paralizar el proyecto, disponen del libreto y de momento «no hay reacciones ni a favor ni en contra». Una buena señal, según Mortier, que anticipa que el montaje escénico se parecerá bastante a una película. Explica que Philip Glass se enamoró del libro y se puso manos a la obra dejando de lado el proyecto que tenía entre manos para convertir en ópera Los cuentos de Canterbury.

Glass ya ha estado en Madrid para supervisar los primeros ensayos. Volverá para las pruebas con orquesta la próxima semana y estará de nuevo en España para el estreno de la primera ópera que en sus 75 años de vida ha dedicado a un tema estadounidense.

Esta aventura musical coincidirá con el rodaje del filme Saving Mr. Banks en la que Tom Hanks encarnará a Walt Disney, según anticipó Jungk.

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