«Ahora hasta me atrevería a aceptar un empleo»

Una discapacitada de O Carballiño de 56 años supera la formación para trabajar por Internet con el apoyo de una voluntaria


ourense / la voz

Heredia González y Marga Conde han formado un tándem perfecto. Las dos son vecinas de la localidad ourensana de O Carballiño pero no se conocían de nada hasta que la primera, con 56 años y discapacidad física y sensorial reconocida del 52 %, se animó a participar en un curso de teletrabajo a distancia con Cogami. Su mayor problema no era su limitación física, sino el hecho de que nunca se había puesto ante un ordenador.

«En mi vida he hecho de todo: me fui en 1973 a Australia y siempre trabajé en fábricas, desde las de cerámica, a las de hierro pasando por una de audífonos y otra que fabricaba tarjetas de crédito, y nunca me ha costado aprender, pero lo del ordenador me echaba para atrás», relata. Ahora, con su formación prácticamente acabada, a Heredia le da la risa al contar los primeros días de curso y su torpeza para navegar en la Red. Hoy ya ha adquirido su propio portátil para casa y asegura que se siente con ánimo de aceptar una oferta de trabajo «porque me siento capaz de defender la tarea».

Aparte de su propia fuerza de voluntad y su optimismo vital, en el proceso tiene mucho que ver Marga y las dos horas que pasa con ella, dos días a la semana, para ayudarla a aclarar dudas y salir de los atolladeros. Es profesora de FP, tiene 33 años, y su vocación de ayudar a los demás le viene de lejos. Comenzó con 20 años en la Cruz Roja y en 2011 no dudó en entrar en el programa Voluntariado Dixital de la Xunta para ayudar a personas con discapacidad a usar las nuevas tecnologías. «Todos podemos axudar en algo e, si che parece que non tes os coñecementos suficientes, sempre hai posibilidades de aprender porque hai proxectos como este da Xunta e de Cogami que dan a formación que necesitas», afirma.

Inserción laboral

Marga considera que este campo del voluntariado es poco conocido «porque á xente pódelle parecer unha necesidade secundaria, que non é como axudar nun banco de alimentos ou nun comedor social, que parecen necesidades máis básicas, pero hai que pensar que para a xente con discapacidade, sobre todo no rural onde hai menos posibilidades de acceder as novas tecnoloxías, é un xeito de participar na sociedade, incluso de atopar a inserción laboral».

La voluntaria recuerda que programas de este tipo, en los que se facilita al usuario las herramientas apropiadas «son esenciais porque unha persoa con diversidade funcional precisa dun entorno adaptado».

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