Las mujeres adictas tienen un riesgo mayor de ser víctimas de violencia machista

El alcohol es el primer desencadenante del maltrato a la mujer


La violencia de género se puede multiplicar por la interacción de las drogas. Los expertos, reunidos en las decimocuartas Jornadas Nacionales de Patología Dual, incidieron en que las mujeres adictas a las drogas presentan un riesgo tres veces mayor de ser víctimas de una agresión física o sexual. «Tienen más posibilidades de tener parejas perpetradoras de maltrato, cuenten con menos estrategias de afrontamiento y más depresión y pueden utilizar el consumo de drogas para afrontar la depresión», explicó la doctora Marta Torrens, experta del Instituto de Neuropsiquiatría y Adicciones del Hospital del Mar. Esta elevada asociación entre maltrato y consumo de drogas se hace evidente si se tiene en cuenta que hasta el 85% de los hombres que buscan o reciben tratamiento por las drogas ha abusado de sus parejas en el último año, una proporción cuatro veces superior a lo registrado en la población general.

Asimismo, en estas jornadas que terminan este sábado se ha estudiado la relación entre los trastornos mentales y las adicciones, que evidencian un cuadro de patología dual que requiere un abordaje unificado por parte de los expertos en adicciones y psiquiatría. En este sentido, diversos estudios confirman la alta asociación entre consumo de sustancias y violencia contra la pareja ya que en la mayoría de los casos se ha confirmado el consumo de sustancias antes de la agresión física. «La adicción al alcohol es el trastorno más frecuente como desencadenante de un episodio de violencia sobre la pareja. Las personas con dependencia del alcohol son más propensos a cometer actos de violencia física en los días en los que han bebido», señaló la doctora Torrens. «Sin que sea necesario que exista dependencia, sabemos que el alcohol interfiere en el funcionamiento cognitivo necesario para el control del comportamiento y se asocia con agresividad, la impulsión, el trastorno antisocial de la personalidad, todos ellos factores predictores para la violencia», agrega.

Asimismo, en las jornadas se ha debatido la necesidad de una intervención médica integrada. La violencia contra la pareja se asocia a tasas más altas de depresión, suicido, trastorno de estrés postraumático y abuso de sustancias, a problemas de salud en general y a una percepción negativa de la propia salud. Por esta razón los expertos abogaron por intervenciones psicológicas sobre el agresor que aborden de forma conjunta los problemas por abuso de sustancias y la violencia. «Los peores resultados se han obtenido separando ambos problemas y optando por intervenciones que tienen como base el modelo feminista de la violencia de pareja y que lleva a ver a todos los agresores de la misma manera. Entender la violencia solo como una relación de poder y control limita la comprensión de la conducta y el desarrollo de intervenciones eficaces para sujetos violentos», comentó la doctora. «El problema social asociado a la violencia sobre la pareja exige un diagnóstico conjunto y un tratamiento integrado tanto farmacológico como psicológico en una red de tratamiento única», remachó el doctor Nestor Szerman, presidente la Sociedad Española de Patología Dual.

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