Japón camufló los niveles de radiactividad de Fukushima

Los operarios que limpiaron la planta forraron con plomo los dosímetros

Las protestas antinucleares se sucedieron toda la semana en las ciudades japonesas.
Las protestas antinucleares se sucedieron toda la semana en las ciudades japonesas.

redacción / la voz

La gestión del accidente nuclear de Fukushima, calificada de «nefasta» en un reciente informe presentado en el parlamento japonés, aún depara más sorpresas. La última en conocerse ha sido la ocultación de datos de la radiactividad procedente de los cinco reactores dañados, que fue minimizada para permitir a los trabajadores poder continuar con los trabajos de limpieza y descontaminación.

La denuncia, desvelada por el periódico nipón Asahi Shimbun, está siendo investigada por el Ministerio de Sanidad, que apunta como culpables a los responsables de la empresa Build-Up, que había sido contratada por Tepco, la operadora de la central nuclear, para proceder a la descontaminación.

Un ejecutivo de esta sociedad obligó a los trabajadores a colocar cubiertas de plomo sobre los dosímetros, los dispositivos utilizados para medir la radiactividad. De esta forma se camuflaron los altos niveles de radiación, ya que de lo contrario se habría superado el límite legal y los empleados de limpieza no hubieran podido trabajar. Build-Up, según denunciaron ayer los medios japoneses, obligó al menos a nueve obreros a forrar con plomo los detectores de radiación bajo la amenaza de despido.

La noticia se ha conocido un mes después de que un durísimo informe parlamentario acusase al gobierno, a la empresa Tepco y a la agencia nipona de seguridad nuclear de actuar en connivencia en la gestión de un desastre previsible y evitable. De hecho se había apuntado que fue la acción humana más que una catástrofe natural en forma de terremoto y posterior tsunami la que provocó el accidente atómico. También ha coincidido en el tiempo con la decisión del gobierno japonés de poner en marcha su segundo reactor nuclear, que se conectó ayer a la red, después del apagón nuclear propiciado por el siniestro de Fukushima. El encendido ha provocado una ola de protestas en todo el país que se han venido llevando a cabo desde el pasado martes por parte de grupos contrarios a la energía nuclear.

También esta semana se ha divulgado un estudio elaborado por científicos de la Universidad de Stanford (Estados Unidos) en el que se concluye que la radiación emitida por la planta de Fukushima podría causar hasta 2.500 casos de cáncer a nivel global, aunque la mayoría aparecerán en Japón.

Cáncer

La incidencia, según el trabajo, hubiera podido ser hasta diez veces superior sino fuera porque buena parte del material radiactivo se vertió al mar.

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