De la rueda al bosón de Higgs, un recorrido por los grandes hitos de la Física

«Progresar consiste en tener más preguntas que hacer y plantear las cuestiones adecuadas», afirma José Bernabéu, miembro del CERN

La imagen recoge una de las colisiones de protones utilizadas para detectar el bosón de Higgs.
La imagen recoge una de las colisiones de protones utilizadas para detectar el bosón de Higgs.

Patricia Biosca / Colpisa

El reciente hallazgo, al 99,99%, del bosón de Higgs es un paso más hacia la comprensión del universo, pero la ciencia necesita partir de anteriores descubrimientos para evolucionar y poder encontrar las respuestas a las múltiples preguntas que se plantea. «El avance de la ciencia no es conseguir la respuesta a todo; el progreso es tener más preguntas que hacer y plantear las cuestiones adecuadas», subraya José Bernabéu, catedrático de la Universidad de Valencia y miembro del CERN.

Copérnico, Newton o Einstein conformaron la base del conocimiento actual y marcaron un antes y un después en las teorías físicas de sus épocas.

Diferentes científicos involucrados en las nuevas revelaciones científicas del laboratorio europeo CERN(en los experimentos ATLAS y CMS) dan las claves de las teorías que en su tiempo revolucionaron la ciencia y que han permitido rozar hace unos días la partícula de Dios.

Final del Neolítico. Invención de la rueda

Algo tan sencillo como la invención de la rueda supuso un hito en el mundo prehistórico, en concreto, en el V milenio antes de Cristo, fecha en la que se coloca su nacimiento, en la región de Mesopotamia.

El hecho de poder transportar materiales en lugar de arrastrarlos favoreció la evolución del hombre de la antigüedad. «Es el avance más importante de la Prehistoria, y el único progreso tecnológico que carecía de base científica anterior», señala Bernabéu, ganador en 2008 del premio Jaime I de Investigación Básica y experto en física de partículas.

1507. Teoría heliocéntrica

Hacia 1507 Nicolás Copérnico elaboró una revolucionaria teoría postulando que la Tierra giraba en torno al Sol y no viceversa, como se pensaba en aquella época. Esta idea supuso un revuelo en la mentalidad científica de su tiempo que se contrapuso con la teoría geocéntrica dominante, por lo que el científico tuvo que retractarse de su teoría ante la Inquisiión. No sería hasta 1610 cuando Galileo Galilei recogió sus teorías en la obra Sidereus nuncius, que removió los cimientos de la física pero condenó a su creador al confinamiento en su casa hasta su muerte. «Galileo no solo afianzó la visión copernicana del mundo, sino que descubrió el método científico tan importante hoy día», señala Bernabéu.

1687. Gravitación universal

Isaac Newton, con su teoría de la gravitación universal inspirada en la caída de una manzana, explicó por qué los objetos son atraídos hacia el suelo y los planetas giran alrededor del Sol. Algo que la humanidad ahora da por sentado, constituyó toda una renovación en la ciencia y se convirtió en una de sus bases más importantes. «Es un descubrimiento muy importante y fundamental para la física de hoy en día, en su época sería como el descubrimiento de hace unos días», apostilla Martine Bosman, presidenta del Consejo de la Colaboración ATLAS e investigadora del Institut de Física d'Altes Energies de Barcelona.

1896. La radiactividad

En 1896 el físico Henri Becquerel descubrió accidentalmente en su laboratorio una nueva propiedad de la materia, la radiactividad. Pocos años más tarde, el matrimonio Curie logró desarrollar toda una teoría acerca de esta nueva energía que hoy en día es aplicada a múltiples campos cotidianos. Juan Terrón, investigador principal del proyecto ATLAS en la Universidad Autónoma de Madrid, propone esta analogía actual: «Becquerel es a Peter Higgs como los descubrimientos de los Curie son a los últimos resultados sobre el bosón, y la consecuencia de ambas teorías es muy innovadora para la física».

1905. Teoría de la relatividad

El científico Albert Einstein logró en 1905 conciliar las teorías de Newton y la gravedad junto con las fuerzas electromagnéticas que Michael Faraday estudió en 1831. Estas dos teorías, hasta el momento irreconciliables, se unían en un modelo más general que explicaba un espectro mucho más amplio y general de la física. «Sin embargo esta teoría no repercutió de una forma práctica en la sociedad hasta cuarenta años después, con la energía nuclear, en los últimos años de la Segunda Guerra Mundial», aclara Terrón. Al igual que con la teoría de la relatividad de Einstein, las aplicaciones de los últimos resultados del bosón de Higgs tardarán probablemente décadas en desarrollarse.

2012. Bosón de Higgs

Propuesto por Peter Higgs en 1964, el famoso bosón de Higgs venía a completar el Modelo Estándar por el que se rige en la actualidad toda la física de partículas y que explicaría cómo se crea la masa. Hace unos días se acotaba su búsqueda hasta extremos impensables 50 años atrás, muy cerca de probar empíricamente su existencia. «Así explico a la gente qué está pasando: el bosón que hemos encontrado es como tener una cita a ciegas donde primero te sorprendes gratamente al conocer a la persona y luego la conoces. Nosotros estamos sorprendidos por conocer al bosón, pero nos falta tiempo con él para saber si realmente es el de Higgs», concluye Terrón.

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