El Gobierno anula el cierre de Garoña y alarga su vida seis años

La continuidad de la planta refuerza el apoyo de España a la energía nuclear


redacción / la voz

Ya no hay vuelta atrás. La central nuclear de Santa María de Garoña, la más antigua del parque español y cuya fecha de cierre estaba prevista para julio del 2013, tendrá seis años más de vida, hasta el 2019. El ministro de Industria ya había anunciado al poco tiempo de su toma de posesión su intención de revocar la orden ministerial del Gobierno socialista que decretaba el cierre de la planta, promesa que ayer se materializó con la nueva orden que publicaba el Boletín Oficial del Estado.

La empresa que gestiona la central, Nucleonor, tiene ahora de plazo hasta septiembre para solicitar la renovación de la explotación «por un nuevo período no superior a seis años».

El Gobierno argumenta con varias razones la necesidad de mantener la actividad de la nuclear, tal y como pedían los trabajadores y la Junta de Castilla-León: la dependencia energética de España; el déficit acumulado del sector eléctrico, que ronda los 24.000 millones de euros y que con el cierre contribuiría a incrementarse; el bajo coste del combustible nuclear en relación con los fósiles o la importancia económica y de generación de empleo que tiene la instalación en el municipio donde se ubica. A estas razones añade otra: el gasto que supondría gestionar el combustible nuclear gastado y los residuos radiactivos, ya que aún no está operativo el almacén nuclear centralizado (ATC).

Pero, más allá de estos argumentos, la decisión constituye una apuesta del Gobierno por la energía nuclear.

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