Dimite el jefe del experimento de los neutrinos superveloces

Por la presión de sus colegas ante el descrédito de las mediciones realizadas


redacción / la voz

Albert Einstein, como el Cid, también gana batallas después de muerto. Antonio Ereditato, el físico italiano responsable del experimento Opera, que había planteado el mayor desafío a la teoría de la relatividad especial al asegurar que los neutrinos, unas partículas subatómicas sin carga eléctrica, viajaban más rápido que la velocidad de la luz, ha sido la última víctima del genio alemán. Comprobado el fiasco del experimento y confirmada la supremacía de Einstein, aunque aún quedan pruebas pendientes por realizar, Ereditato ha acabado por presentar su dimisión. La noticia, adelantada por el Corriere della Sera, la ha confirmado a la agencia Ansa el vicepresidente del Instituto italiano de Física Nuclear, Antonio Masiero.

«Sin comentarios», dijo Ereditato, que evitó pronunciarse sobre los motivos de su dimisión, aunque todo apunta al cisma interno que se había producido en su propio grupo a cuenta de las mediciones de su experimento y, en especial, después de que en febrero saliesen a la luz dos fallos debidos a problemas de calibración en los instrumentos de medida que muy probablemente habrían alterado la velocidad de los neutrinos. «Una mala conexión entre un GPS y un ordenador es, sin duda, el origen del error», había llegado a concluir la revista Science. Una explicación más mundana apuntaba a que un cable suelto era, en realidad, lo que habría provocado que la medición fuera falsa.

División

Al parecer, algunos de sus colegas del proyecto habían promovido una moción en la que proponían su dimisión. El texto no llegó a aprobarse, aunque sí simbolizó la división existente, lo que le valió a Ereditato para reflexionar y acabar presentando su dimisión.

Al descrédito del físico italiano, pese a que dentro de la comunidad internacional de físicos siempre se ha defendido la rigurosidad y seriedad de sus trabajos, contribuyó que hace tan solo unas semanas otro experimento, el Icarus, liderado por el nobel Carlo Rubbia, también italiano, demostrase que Einstein seguía teniendo razón y que los fotones continuaban siendo más rápidos que los neutrinos superveloces.

El hallazgo que durante un tiempo conmocionó a la comunidad científica mundial fue presentado en septiembre pasado en un seminario organizado por el Consejo Europeo de Investigación Nuclear (CERN). El anuncio levantó una enorme expectación, aunque ya desde el principio buena parte de los físicos optaron por la cautela, cuando no directamente por el escepticismo. El desafío era grande y Einstein es mucho Einstein. Incluso después de muerto.

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