Así «sonaba» el terremoto que arrasó Fukushima

El Instituto de Tecnología de Georgia ha logrado convertir las ondas sísmicas en archivos de audio


Redacción / La Voz

El terremoto de hace un año en la costa japonesa fue registrado en la región por miles de sismógrafos. De ningún otro en la historia existen tantas mediciones en todo el mundo y a las sobrecogedoras imágenes se unen ahora informaciones únicas como la conversión de las ondas sísmicas en archivos de audio que han conseguido en el estadounidense Instituto de Tecnología de Georgia. Los trabajos del profesor Peng Zhigang permiten «escuchar» el terremoto mientras se movía la tierra, en todo el mundo. El estudio publicado en «Cartas de Investigación Simológicas» relacionan la frecuencia de los cambios sísmicos con sonidos que son estruendos o secuencias de réplicas. Una de las medidas más impactantes resulta de la tomada entre Fukushima y Tokio y esa explosión inicial corresponde al sismo de 9.0 en Tohoku-Oki, donde los ajustes de la placa continuarán aún durante muchos años. Otras mediciones de los sismógrafos «traducidas» a sonido corresponden a las tomadas en la falla de San Andrés, en California, donde también se desencadenaron sutiles movimientos del terreno. Allí, un trueno lejano coincide con el momento del seísmo japonés, para continuar con temblores cuyo sonido parece el de lluvia intermitente. Son datos que, registrados durante minutos y horas, pueden adaptarse a la escucha humana para unos pocos segundos.

La vibración y el sonido percibidos incluso en los momentos previos a los terremotos pueden grabarse en la memoria de la población por mucho tiempo, como ocurrió con los registrados hace años en las montañas luguesas. Esos sonidos provocaban gran inquietud en la población.

En este aniversario del desastre de Japón, una de las mayores preocupaciones de la población en la costa pacífica estadounidense es la posible llegada de basura radiactiva, aunque científicos y autoridades lo consideran muy bajo y, si acaso, recomiendan no manipular botellas con líquidos que pudieran haber arribado con las corrientes. Lo que sí se ha corroborado es un mayor riesgo de terremoto en el entorno de la propia planta nuclear de Fukushima pues el temblor del 11 de marzo reactivó una falla sísmica cercana. Según una investigación de científicos europeos, la seguridad de la planta deberá ser reforzada pues un nuevo terremoto de fuerza similar (magnitud 9) podría producirse, esta vez más cerca del anterior (a 160 kilómetros de la instalación), que causó el fatal tsunami. Tras el terremoto de hace un año, hasta octubre se registraron en la zona más de 24.000 temblores, cuando en los nueve años anteriores no se habían producido más de 1.300.

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