«Mi blanco favorito, el godello»


Bajó del avión en Alvedro con la sensación de reencontrarse con una vieja amiga, Galicia, pues la juventud de Manuel Louzada (Coímbra, 1969) transcurrió entre vides de su bodega familiar y escapadas al vecino norte para tomar contacto con el albariño y el godello, por el que profesa devoción. Louzada sentó cátedra en el hotel Finisterre con una cata de productos de la bodega Numanthia (de la denominación de origen Toro y perteneciente al grupo LVMH). Entre ellos, Termes, Numanthia y Thermantia, al que Parker dio 100 puntos por la cosecha del 2004.

-Cuéntenos un secreto. ¿Cómo se hace un vino de 100 puntos Parker?

-Con un estilo propio y la suerte de que coincida con su gusto. Pero un vino del máximo nivel debe tener intensidad para que llame la atención en una cata en la que se están probando muchos más. También complejidad; no vale un solo descriptor, tiene que haber fruta fresca, notas de madera... Y por último, volumen en boca, estructura y elegancia. Nosotros hemos buscado la expresión tradicional de Toro, pero con una nueva dimensión: la elegancia.

-¿Cómo afecta un reconocimiento de esa envergadura?

-Los reconocimientos no venden más, pero te pueden ayudar a vender. Nuestro objetivo solo es continuar año tras año con el sueño de hacer un gran vino.

-La uva tinta de Toro es contundente, ¿le ve cabida en Galicia?

-Es una uva que explota en la boca, brutal, y es verdad que en Galicia se consume mucho blanco con los pescados, pero nosotros proponemos para nuestro vino maridajes con zamburiñas y cebolla caramelizada, por poner un ejemplo.

-¿Qué le parecen los vinos gallegos?

-Mi blanco favorito es el godello, que es de los mejores del mundo y del que soy gran admirador. Cuando voy por ahí y me hablan de sauvignon blanc o Chardonnay, yo digo: godello. Lo tiene todo, intensidad, exotismo, aroma, cremosidad... Me encanta, suelo ponerlo en catas enológicas en Estados Unidos, y acabo de probar uno fermentado en madera que es para quitarse el sombrero. Y por supuesto, me recuerda a mis incursiones en Galicia cuando vivía en Portugal.

-¿Es usted de los que creen que el cambio climático está afectando al vino?

-En Toro hay un grado más de temperatura media que hace diez años. Es mucho, y ante un cambio tan importante hay que actuar. Nosotros tenemos una gran superficie de viñedos prefiloxéricos con más de 80 años. Algunos, de 120. Lo que hemos hecho es adaptar la vid durante la poda a esas nuevas condiciones, preparando la planta para más sequía e incluso para más lluvia. La cosecha del 2011 es un ejemplo extremo, con 304 milímetros de precipitación anual.

-¿Influye también en que los vinos sean cada vez más alcohólicos?

-Calculo que se traduce en medio grado más. Pero hay otro motivo para eso. Antes, la decisión de la fecha de cosecha la marcaban la acidez de la uva y el alcohol potencial. Se recogía en 12 o 12,5 grados. Hoy se busca otra cosa, la madurez fenólica. Se cosecha cuando los taninos están maduros, más tarde. Por eso un Burdeos tenía antes 12,5 grados y hoy no baja de 13,5.

EN A Coruña. UN Martes. DE 11 a 12.00 horas.

«En Toro hay un grado más de temperatura media que hace diez años»

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