Un buque gallego cartografía por primera vez un volcán en erupción

El oceanográfico «Ramón Margalef» contribuyó a la seguridad en El Hierro


vigo / la voz

El buque oceanográfico Ramón Margalef con base en Vigo no pudo tener mejor estreno. Tras su precipitada salida el 18 de octubre hacia la isla de El Hierro sin pasar siquiera todas las pruebas de rodaje, ayer regresó a puerto con la satisfacción del deber cumplido. Por primera vez se logró cartografiar un volcán en erupción.

Una vez recibida la petición oficial del Gobierno español para cubrir la emergencia de la erupción submarina de El Hierro, el Instituto Español de Oceanografía no dudó en enviar esta embarcación. Sus características tecnológicas la convierten en una de las más modernas de Europa.

Solo dos días después de llegar a la isla, los científicos del Instituto Español de Oceanografía encontraron el cono volcánico más joven jamás cartografiado. El volcán tenía entonces un diámetro en la base de 700 metros, 100 de altura y un cráter de 120 metros de ancho.

Gracias a los mapas obtenidos fue posible seguir su evolución, ver cómo se multiplicaban las bocas para después unificarse y cómo crecía en altura para luego derrumbarse.

Además, las campañas de hidrografía han permitido estudiar la naturaleza del agua y asesorar en todo momento a las autoridades encargadas de la seguridad de la población.

«Estamos colaborando en la evaluación del riesgo, no en la solución; no se puede prever la duración, sino el alcance», comenta José Ignacio Díaz, jefe de equipamiento científico y responsable de la flota oceanográfica.

Para ello, los investigadores han utilizado ecosonda, un sistema de detección acústica que determina la posición, tamaño y profundidad de los obstáculos submarinos. Algo así como la capacidad de emitir sonidos y de recibir el eco, muy similar a lo que perciben especies como el murciélago y el delfín, según aclara Jesús Rivera Martínez, investigador del Instituto Español de Oceanografía. Reconoce que se han conseguido datos únicos para la comunidad científica mundial a través de esta campaña, desarrollada en doce fases y de nombre Bimbache, en honor a los primeros pobladores de la isla de El Hierro.

Pese a que el Ramón Margalef cuenta con un Liropus 2000, robot capaz de filmar los fondos marinos, este apenas se utilizó por la turbidez de las aguas, de ahí que se optara por técnicas acústicas. El buque, de 46 metros de eslora, fue construido en los astilleros vigueses Armón y supuso una inversión de 18 millones de euros. Es uno de los laboratorios flotantes más avanzados de España.

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