Chanel, sin concesiones al colorEl nobel Orhan Pamuk recurre a abogados para que una mujer no diga a los periódicos que es su novia

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redacción / la voz

Para unos se limitó a exhibir la calidad y la elegancia de siempre, que coloca a Chanel por encima de cualquier otra firma de primer nivel. Para otros, sin discutir la categoría excelsa de cada diseño, la colección que Karl Lagerfeld presentó ayer en la Semana de la Alta Costura de París es la más sosa de los últimos años, sin la alegría que, dentro de la sobriedad que caracteriza a la firma, suelen irradiar las colecciones de verano de la casa francesa.

Y nadie puso en duda la maestría de las combinaciones de Lagerfeld para las 150 tonalidades de azul que se empeñó en subir a la pasarela. Pero eso: necesitó dejar claro que había una propuesta cromática específica para justificar la ausencia del color, porque cualquier otra sugerencia fue erradicada de la paleta del sastre, que se perdió únicamente en su particular mar de tejidos; eso sí, hasta rozar la perfección.

Verde, rojo, naranja, violeta, amarillo... todo barrido por el imperio monocromático del artista, que se dejó el verano en casa para fiar el futuro de la casa francesa a una sola carta: el virtuosismo de su estilo.

Dentro de esta línea unidireccional es evidente que tampoco había sitio para excesos formales. La uniformidad de la propuesta -excesiva para algunos- barrió de la pasarela cualquier atisbo sensual, más allá de que las faldas cortas dibujaron las piernas de casi todas las modelos. Pero nada más: ni escotes ni transparencias ni aberturas a la espalda... todo quedó sometido a la dictadura de las telas, sus formas y el persistente color azul, casi negro en algunas tonalidades y al filo del blanco en otras.

Es cierto que la sobriedad y la sencillez que caracterizan a la firma salieron airosas incluso de las críticas más contundentes, y que además son conceptos que encajan a la perfección con el estilo retro, años veinte, que propone esta nueva colección de Chanel, pero fueron muchos los presentes que salieron con la sensación de haber visto un desfile que arrancó con el freno de mano.

Otras propuestas

La España del flamenco y las bulerías soñada por el modisto brasileño Gustavo Lins, los espectaculares pendientes y pírsines de Givenchy y la paleta tornasolada de Giorgio Armani Privé, fueron los otros protagonistas de los desfiles de ayer, según recoge Efe.

Italia reinó además desde la firma Prada, que sin necesidad de pasarela captó la atención de los medios concentrados en París con la apertura de un museo efímero que hoy cierra sus puertas. Es obra del artista Francesco Vezzoli.

En el terreno de la moda pura, Armani Privé, como anunciaba ya desde su cartón de invitación, dio al verde un puesto clave en su desfile, mientras Gustavo Lins rindió homenaje a la cultura andaluza y a «esa actitud española», de la que dijo estar prendado.

¿Sale el nobel de literatura 2006 Orhan Pamuk con la explosiva pintora turca-armenia Karolin Fisekçi? No, de ninguna manera. ¿Ha salido con ella alguna vez? No se sabe. Lo que sí ha quedado meridianamente claro es que Pamuk no quiere que Fisekçi ande por las televisiones y diarios diciendo que entre ellos hay «un amor inesperado, un deseo que cambia todos los planes y programas, una relación de entregarse uno al otro»; y para que no haya dudas, un abogado ha entregado en una notaría de Estambul una amonestación contra Fisekçi en la que le exige poner fin a sus declaraciones a la prensa bajo amenaza de llevarla a los tribunales.

Pamuk (59 años) confesó en febrero del 2010 que era pareja de la laureada y respetada escritora india Kiran Desai (40 años) y desde entonces parece seguir así. Fisekçi dijo, al respecto, que nunca se había sentido «la segunda mujer» y añadió que la relación de los escritores [Pamuk y Desai] es laboral.

El escritor estuvo aguantando las apariciones de esta mujer en los medios hasta ahora. El comunicado oficial del literato dice que «la última vez que Pamuk y Fisekçi se encontraron fue en un centro comercial de Nueva York y desde entonces no han tenido ni contactos ni encuentros», aunque no dice si antes hubo alguna relación. La única foto que hay de ambos, en un centro comercial de Estados Unidos, es, al parecer, de hace dos meses.

La amonestación advierte de que las «historias ficticias» son un ataque contra los derechos personales de Pamuk y pueden tener consecuencias jurídicas.

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