Localizan 13 lagares rupestres utilizados para elaborar vino

El hallazgo podría avalar el cultivo de la vid en Galicia en la época romana


monforte / la voz

Restos de ánforas atestiguan que en la época romana llegó al noroeste ibérico abundante vino de baja calidad del sur de la Península. Incluso se importaron algunos afamados vinos, procedentes de Italia y del Mediterráneo oriental, para las clases más pudientes de la vieja Gallaecia. No existen, sin embargo, pruebas documentales, arqueológicas o paleobotánicas (fósiles vegetales) que permitan situar con certeza la introducción de la vid en Galicia en la romanización. La reciente localización de trece antiguos lagares rupestres -excavados en la roca-, en su mayoría en el sur de la provincia de Ourense, podría confirmar el cultivo del viñedo en tierras gallegas en los primeros siglos de nuestra era.

Pese a la ausencia de pruebas concluyentes -fuera de una cita del geógrafo e historiador griego Estrabón sobre el consumo de vino en el noroeste en grandes celebraciones-, muchos autores presuponen la llegada de la vid a Galicia en la conquista romana.

El Tratado de viticultura de Luis Hidalgo fecha en esa época el lagar dos Mouros, que investigó Taboada Chivite en 1940 en la excavación del castro de Medeiros (Monterrei). Espoleado por el libro de Hidalgo, el sumiller coruñés Luis Paadín ha descubierto trece instalaciones de prensado, presumiblemente dedicadas a la elaboración de vino, en los municipios ourensanos de Oímbra, Verín, Monterrei, Ribadavia y el pontevedrés de Arbo.

La mayoría sin catalogar

Los lagares fueron localizados con ayuda de asociaciones y particulares que sabían de su ubicación o habían oído hablar de ellos. Ninguno ha sido investigado y la mayoría no están catalogados. «Pedí permiso a Patrimonio para buscar más datos sobre otros posibles lagares y me invitaron a esperar a que completasen la información para facilitármela», dice Paadín. Cuatro meses después, sigue esperando una respuesta. Eduardo Castro, un vecino de Verín que le condujo a tres de los lagares de la comarca de Monterrei, había alertado antes de su existencia a diversas instituciones sin obtener respuesta alguna.

La ausencia de estudios y contextos arqueológicos asociados a estas instalaciones rupestres impide por ahora datarlas con exactitud. «Os últimos achados son importantísimos, pero faltan outros elementos para adscribilos a unha época. O de Medeiros é un xacemento coñecido e investigado, pero foi un caso excepcional», según apunta César Llana, del Museo Etnológico de Ribadavia, que colaboró en la localización de los lagares descubiertos en este municipio.

Para Juan Naveiro, experto en comercio antiguo, un estudio en profundidad de estas instalaciones podría arrojar nueva luz sobre la caída de las importaciones de vino en el noroeste peninsular entre los siglos II y IV de nuestra era. En esa secuencia histórica, apunta, «las vasijas para transportar el vino dan paso a una cerámica de consumo, por lo que cabe suponer que se está cultivando viñedo a nivel local».

El arqueólogo Antonio Sá Coixão, uno de los principales investigadores de los lagares rupestres del norte de Portugal, la vía de entrada de las legiones romanas a Galicia, data entre los siglos III y IV d.?C. instalaciones de este tipo excavadas en la subregión del Douro.

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